jueves, 12 de diciembre de 2013

“La violencia ya estaba presente en la sociedad”

Publicado en El Intransigente el día miércoles 11 de diciembre de 2013


BUENOS AIRES.- Una huelga de la policía de Córdoba por demandas salariales desató una ola de saqueos que, a medida que las otras policías provinciales se fueron plegando a la medida y abandonaron la calle, se dispersó por la mayoría de las provincias. El saldo: muertos, decenas de heridos y cuantiosas pérdidas económicas a nivel nacional. Los desafíos del gobierno presente y futuro para canalizar los reclamos de un amplio sector de la sociedad que se siente desamparada y que, según Arroyo, sufre un “desenganche institucional”.


                                                     



¿Cómo se llegó a esta situación?

Daniel Arroyo: Me parece que la situación social se ha ido complicando mucho en los últimos cuatro años, no por el lado del hambre, sino por el lado del mal vivir y una vida cotidiana complicada. Eso se refleja en problemas de hacinamiento, en problemas de trabajo, informalidad económica y en problemas para movilizarse en los grandes centros urbanos. Todo eso genera violencia cotidiana, dentro del hogar, contra los docentes, en la guardia de un hospital o en el partido de fútbol de la canchita de la esquina donde suelen terminar a los tiros. Ese proceso de violencia cotidiana de mal vivir se ha podido ver en el caso de los saqueos, corriéndose la policía y en un contexto de fin de año. Es decir, refleja una forma de vida cotidiana difícil que, además, se le agregó en los últimos tiempos una fuerte inflación –que complica en mayor medida a todos aquellos que hacen changas- y la posibilidad de fácil acceso a las drogas y a las armas. Todo ese caldo de cultivo explotó aquí, que si bien no era previsible, se podía percibir en el mal vivir cotidiano.

 

EI: Más allá del condimento de la huelga policial, ¿Qué pasó con los principios básicos de convivencia de una sociedad, donde se roban hasta entre los mismos vecinos?

DA: Creo que las personas tienen una cabeza disociada. En la Argentina, los adultos y los jóvenes tienen muchos valores y tienen en claro que está bien y que está mal. Pero lo que sienten es que están más desamparados, que tienen que arreglárselas siempre por su cuenta y que, aún cuando saben que está bien y que está mal, si no manotea uno lo hará el que tienen al lado. Y en esa mecánica se terminan justificando a ellos mismos. No creo que falten valores, sino que es un problema de desenganche institucional. El primer momento de discusión entre Córdoba y el Gobierno Nacional -donde empezaron los saqueos luego de la huelga policial-, cuando se peleaban para saber si correspondía mandar gendarmes o si la provincia lo debería haber pedido, el ciudadano lo lee como diciendo “acá estamos solos”, y si “yo no aprovecho esta situación, lo hará el otro”. Pero la misma persona que ayer fue a saquear, dentro de diez días va a hacer la cola y va a comprar en ese comercio y tendrá de nuevo intercambio con el comerciante. No creo que no tenga valores, sino que no hay una correlación entre los que hacen las cosas bien y el resultado. El pibe que engancha un laburito, vuelve al barrio y ve que gana menos que el que vende droga. Hay una base de valores en la Argentina, y eso nos da una oportunidad si cortamos la venta de droga en los barrios y si hacemos un cambio profundo para reconstruir el tejido social.

EI: La “Década Ganada” logró bajar los índices de pobreza, ¿pero cómo se explica entonces esta situación de desborde nacional?

DA: Hay problemas sociales de primera generación que son los relacionados al hambre y a la subsistencia, y también hay de segunda generación, que tienen que ver con el trabajo, con la informalidad económica, con las adicciones, la falta de crédito y la violencia cotidiana. Hay un error de diagnóstico por parte del gobierno, que hizo mucho para mejorar los problemas de primera generación. Aumentó los recursos de política social, objetivamente transfiere dinero permanentemente y hay más personas con planes sociales. Pero las demandas sociales hoy no tienen que ver con tener un ingreso básico para alimentarse, sino con toda otra dimensión de vida cotidiana complicada que no se está teniendo en cuenta. Efectivamente, el corrimiento de la policía da lugar a estos hechos, pero lo que hizo fue desvelar una situación que está presente de violencia cotidiana. En la Argentina estamos viviendo un proceso de implosión social, de violencia poco visible que se da mayoritariamente en los hogares. Pero se transforma en explosión social cuando hay algo que se corre, y en este caso fue la policía. No estamos en 2001, pero tampoco estamos dando respuesta a los problemas cotidianos y la gente tampoco ve un horizonte donde aferrarse. Si no hubiera habido la huelga policial el problema hubiera seguido presente, pero ahora se hizo visible un fenómeno que no estábamos acostumbrados a ver.

EI: ¿Cree que está manejando bien el gobierno este conflicto?

DA: El golpe electoral le permitió al gobierno ver problemas que no estaba teniendo en cuenta. Hizo cambios positivos hacia adentro, porque parte del problema del gobierno era que le faltara alguien que administrara el poder. Tomó una decisión y estoy convencido que el Jefe de Gabinete es un hombre muy preparado y con capacidad para afrontar esta situación. Pero este es un momento para que todos ayudemos a calmar y tranquilizar la situación. Pero cuando esto pase, rápidamente tenemos que pensar en serio tres políticas de estado fundamentales que sean estratégicas para los próximos años. Tenemos que lograr que todos los jóvenes terminen el secundario, necesitamos generar el derecho del primer empleo y generar una unidad que corte con la venta de drogas en los barrios. Con tres grandes acciones en las que toda la dirigencia esté de acuerdo, estaremos, en parte, empezando a caminar en la dirección correcta.

EI: Los cortes de ruta empezaron como una modalidad de protesta y hoy cualquiera corta una calle por cualquier tipo de pedido. ¿Puede marcar una tendencia esta huelga policial a la hora de discutir salarios?. ¿Cómo cree que serán las próximas paritarias teniendo en cuenta que la policía bonaerense logró un aumento del 100% con esta medida?

DA: Esto va a marcar una tendencia a futuro si no hay una urgente política de reducción de la inflación. Si llegamos a marzo y está claro que no hay nada que atenúe los índices de inflación vamos a tener un montón de gente reclamando por un aumento del 30% mínimo. La Argentina está quebrada en cuatro: en la primera están los pobres que tienen lo mínimo. En la segunda están los vulnerables, que tienen changas pero no trabajo formal y son los más golpeados por la inflación. Está la Argentina de la clase media y la clase alta. La inflación está quebrando al sector informal. Tenemos unos meses para evitar que esto se multiplique en términos de demanda salarial. Pero esto requiere una decisión y un plan económico que de certezas para los próximos dos años en materia económica. (Redacción )


miércoles, 11 de diciembre de 2013

Entrevista en MDZ Online

Publicado en MDZ Online el día miércoles 11 de diciembre de 2013

Daniel Arroyo, ex viceministro de Desarrollo Social de Néstor Kirchner, habló con MDZ y advirtió que los últimos incidentes obligan a la política, al Gobierno y al ámbito académico, "a pensar y actuar de una manera distinta".

        

Por estos días, una de las preguntas más recurrentes es sobre quiénes son los que salen a saquear. Y es que las imágenes, tanto las que se proyectan por televisión como las que se difunden por las redes sociales, muestran a gente que huye de los negocios y supermercados con productos que no son de primera necesidad.
Los saqueadores salen de las tiendas asaltadas con electrodomésticos y productos de cosmética, y una de las escenas más elocuentes fue, en Córdoba y durante la noche más de mayor conflictividad, la de un grupo de más de una decena de motos que saqueó una tienda de ropa deportiva.
Cómo entender, o mejor, desde dónde comenzar a analizar estos hechos que, lejos de los saqueos del 2001, cuando la gente se llevaba comida, tienen toda la apariencia de vandalismo.
Daniel Arroyo fue viceministro de Desarrollo Social de la Nación durante el gobierno de Néstor Kirchner, y en comunicación con MDZ Online dio su parecer respecto de los saqueos derivados de los reclamos policiales. “Me parece que estamos frente a una realidad de desintegración social, y esto nos obliga a todos, a la política, al Gobierno, al ámbito académico, a pensar y actuar de una manera distinta, es un momento de encarar y hacer otras políticas”, indicó.
¿Cuál es su análisis respecto de los saqueos derivados de los reclamos salariales de los policías?
Creo que estamos ante un nuevo problema social que no tiene que ver con el hambre, con la subsistencia, con atender lo mínimo, sino con la desintegración social. Lo que yo creo, básicamente, es que estamos frente a una situación en la que los problemas de primera generación, es decir, tener qué comer, como en la etapa del 2001, del 57 por ciento de pobreza o el 28 por ciento de desocupación, se ha resuelto, pero hay una segunda parte que se ha complicado y que se ha ido agrandando en los últimos años y que tiene que ver con la situación en los grandes centros urbanos, que combina, por un lado, el malvivir de la persona a la que no le alcanza y hace changas y tiene dificultades, del que viaja mal, del que tiene hacinamiento, que se traduce en violencia cotidiana, violencia dentro del hogar, en la escuela, en el partido de fútbol de la canchita del barrio, que termina a los tiros, es decir, hay un fenómeno de vida cotidiana complicada en los grandes centros urbanos que todo el tiempo está asociado a violencia cotidiana y que es como una especie de implosión, una tensión poco visible, que, en este caso, con la rebelión policial y el espacio para los saqueos, se hizo visible y tomó otra escala, pero finalmente puso en escena lo que es una vida cotidiana complicada, difícil para mucha gente en los grandes centros urbanos. Por otro lado, en los últimos tiempos, a la gente se le han cruzado dos problemas serios, uno es la inflación, que claramente quiebra cualquier esquema, nadie sabe qué hace con un billete de cien pesos en las compras, y por otro lado el acceso fácil a drogas y armas. Efectivamente, en cualquier barrio las personas acceden rápidamente a drogas y armas, y todo ese fenómeno va generando un problema cotidiano importante que, en este caso, frente al corrimiento de la policía, se transformó en saqueos, pero que hace a una vida dura en los grandes centros urbanos y que yo llamaría desintegración social, y me parece que ahí está el principal problema de hoy en día en nuestro país.
Señaló que la gente ya tiene cubierto lo mínimo como para subsistir pero también habló de inflación, ¿no se contraponen estos dos conceptos?
No, porque hay cuatro Argentinas. Una es la de los pobres, que no tienen lo mínimo, que no tienen piso de material, que no tienen los servicios básicos, y el Estado ha aplicado más políticas sociales. Hoy la asistencia social son 43 mil millones de pesos, y de esos, 38 mil son transferencias directas a las personas, es decir, arrancan con una base de ingreso. Hay una segunda Argentina, que es la vulnerable, la de la gente que hace changas, que tiene trabajo informal, que la lleva como puede. La tercera Argentina es la de la clase media, que tiene trabajo formal, y una cuarta Argentina es la de clase alta. Todos se complican con la inflación, pero el que más se complica es el sector vulnerable, el segundo de abajo hacia arriba, porque no tiene mensualizada su cabeza, no tiene un ingreso claro, entonces, la inflación claramente lo va a ir complicar. A todos los complica, pero a ese sector más porque no sabe de dónde agarrarse y porque, efectivamente, el parate de la construcción, del textil y demás lo ha ido afectando. Lo que quiero decir es que la política social ha dado una base de arranque de dinero, de asistencia alimentaria, pero hay problemas sociales de primera generación y problemas sociales de segunda generación, los de primera generación tienen que ver con hambre y subsistencia, y los de segunda generación con adicciones, con venta de drogas, con el trabajo informal, con la escuela secundaria, con extender el crédito, y todo esto no se está encarando, y un poco eso es lo que se está planteando como problema, no porque la gente no tenga lo elemental, sino porque no logra moverse para arriba, no hay movilidad social ascendente. El pibe que engancha una changuita, cuando vuelve al barrio ve que gana menos que el que vende droga o el que está vinculado a otra actividad, o sea, a los que hacen el camino no les va bien, y eso corta cualquier horizonte y complica realmente la vida.
Los saqueos, si bien ya se han extendido a todo el país, comenzaron en Santa Fe y explotaron definitivamente en Córdoba, ¿cómo se puede leer esto?
Me parece que Rosario, Córdoba, Santa Fe, los grandes centros urbanos, están más complicados por lo que decía. Pero creo que particularmente lo que pasó y que fue fuerte en Córdoba con esa discusión de si había llamado o no el Gobierno provincial, si le correspondía la Nación o a la Provincia [se refiere a la intervención o no de Gendarmería], le hizo leer a la persona de a pie la idea de “acá estamos solos y tenemos que arreglarnos como podamos”. Creo que hay un fenómeno fuerte hoy y es que, frente a los saqueos y a la inacción policial, se reforzó una idea que tiene mucha gente en la Argentina y es la de que no hay vínculos con la policía, con la política, con la justicia, que no se puede esperar mucho de nadie y que uno tiene que arreglarse por su propia cuenta. A mí me parece que en la Argentina la gente tiene muchos valores. Los adultos y los jóvenes, los pobres y los no pobres tienen claro qué está bien y qué está mal, qué habría que hacer y qué no habría que hacer, lo que pasa es que ese mismo que forma en valores a sus hijos o que tiene claro qué corresponde hacer o no dice “pero si todo el mundo manotea, por qué no lo voy a hacer yo”, “si no lo hago yo, lo hace otro”. Aun con valores, frente a esta idea de autorreglarse, termina haciendo cualquier cosa. La misma persona que saqueó hoy, dentro de diez días va a ir a comprar al comercio y va a hablar con el comerciante como si nada, porque en realidad simplemente vio la oportunidad. Creo que en ese sentido hay que hacer cambios profundos en las políticas sociales en la Argentina, tenemos que crear una unidad de combate a la venta de drogas, cortar en seco la venta de droga y lograr que al que estudia y trabaja le vaya bien. Si al que estudia y trabaja le va bien, todos en el barrio van a leer que lo que hay que hacer es estudiar y trabajar, si no, los horizontes se nos complican, y eso es lo que nos está pasando hoy.
Y esto potenciado por el acceso fácil del que hablaba a armas al que se refería recién.
Sí, y yo creo que una novedad creciente en la Argentina es que frente a cualquier escuela hay alguien vendiendo paco, marihuana o cocaína, depende de la zona del país donde se esté, y eso no sólo es un problema de adicción, sino que también es un problema de unidad económica, porque una persona puede ponerse a pensar si no le conviene poner una cocina de paco antes que enganchar una changuita, es decir, altera la funcionalidad económica de la familia, por un lado, y por otro lado, algo que sí me parece que es bastante reciente, me refiero a los últimos dos o tres años, es que efectivamente se accede muy fácil a las armas, y eso potencia la violencia. El partido de fútbol del barrio que terminaba a los insultos, hoy termina a los tiros y con alguien muerto. Creo que este tema del acceso fácil a las armas hace que lo que está de base, que es una violencia fuerte, escale rápidamente.
¿Esto sería para usted lo que explicaría lo que sucedió en Córdoba?
No lo explicaría como el motivo de los saqueos… Lo que digo es que hay un problema de vida cotidiana difícil, de manera que los grandes centros urbanos se han ido desenganchando del resto. Hay una problemática social que no se ve y que se hizo visible por esto en Córdoba. Da la impresión de que primero se corrió la policía, luego hubo unos primeros saqueos organizados, porque está claro que había gente coordinada que iba de un lado a otro, y después apareció la gente común que claramente lo que fue a hacer fue aprovechar la oportunidad y manotear. O sea, lo que sucedió en Córdoba y luego se extendió a varios lugares es que la vida cotidiana difícil, la violencia cotidiana, las dificultades cotidianas, esta vez tuvieron la oportunidad por el lado del saqueo, pero es lo mismo que sucede todos los días en la escuela, en la barrita de la esquina o en un hospital donde alguien está en la guardia y termina trompeándose con el médico porque no lo atiende.
Mencionó a gente coordinada que comenzaba los saqueos, ¿cuánto de la interna peronista hay en la explosión en Córdoba?
A mí me parece que es difícil, porque la Argentina es muy distinta al resto de América latina. En América latina predomina la concentración, en una favela en Río de Janeiro hay un líder narco que maneja el narcotráfico y también manda a los chicos a la escuela, a las chicas a hacerse los controles de salud, es como un Estado bueno y malo, está separado y, concentrado su poder, actúa para bien y para mal. En Argentina no es así, predomina la fragmentación. En un barrio está el que vende paco, el que pone el corralón de materiales, la iglesia que va a ayudar, el puntero del partido A, el del partido B, el del partido C, el jubilado que va a darles una mano a los chicos para que jueguen a la pelota, o sea que, en este sentido, es muy difícil dar una explicación sólo por una línea interna de algún partido político, porque al predominar la fragmentación, son grupos sueltos que pueden actuar momentáneamente. Está claro que en una primera etapa a los grupos vandálicos alguien les da el guiño, pero enseguida eso termina convirtiéndose en un problema social de envergadura, por la base que teníamos antes, pero está claro que en todo caso son muchos grupos sueltos. Entonces, es difícil explicar que un hubo grupo o una línea interna de un partido.
Arreglando cada una de las provincias con sus policías, ¿terminarían los saqueos?
Creo que sí. Efectivamente, pareciera que vamos a un esquema de mayor acuerdo salarial con la policía. Los policías acá se han presentado como trabajadores precarizados, claramente como trabajadores a los que no les alcanza el sueldo y van con su mujer y sus hijos a protestar, en un esquema muy complicado, porque, efectivamente, esto ha logrado generar un conflicto creciente con casi diez muertos, una cuestión absolutamente catastrófica, de luto para el país. Ahora, lo que está claro es que, frente a un regreso de la policía, se van a parar los saqueos en un primer momento, pero parar en esto quiere decir que va a volver a su estado natural, que es violencia cotidiana en cualquier ámbito y que ante alguna oportunidad o alguna tensión puede volver a surgir. Si no resolvemos el problema de base, vamos a solucionar los conflictos de estos días, que es imprescindible, pero deberíamos rápidamente encarar otro tipo de políticas, por ejemplo, una unidad especial de combate a la venta de droga, el derecho al primer empleo para que las empresas tengan deducción impositiva al tomar a jóvenes y les convenga, o lograr que en serio todos terminen la escuela secundaria. Nosotros necesitamos acuerdos básicos en nuestro país. Ante una desgracia tan grande, puede darnos esto la oportunidad de pensar en qué cosas nos podemos poner de acuerdo. Si por lo menos en eso nos ponemos de acuerdo el grupo de la política, al menos habremos avanzado en la dirección que corresponde.

Entrevista en radio UBA

Esta mañana Daniel Arroyo estuvo conversando con Rodrigo Andrade en su programa "Apuntes" que transmite radio UBA. Los temas giraron en torno a los hechos de violencia ocurridos en estos días en nuestro país y su relación con la situación social.

                                                   

Daniel Arroyo en radio El Mundo

Esta mañana, Daniel Arroyo fue entrevistado por Néstor Scibona en su programa "Diario por Radio" que transmite radio El Mundo. La conversación giró en torno a los conflictos sociales que hoy preocupan en Argentina.


martes, 10 de diciembre de 2013

La pérdida de horizontes y el vacío institucional como telón de fondo

Por Daniel Arroyo
Publicado en Diario La Nación, domingo 8 de diciembre de 2013

La ola de saqueos en Córdoba confirma un dato que hace rato se viene insinuando: la situación en los grandes centros urbanos se está complicando cada vez más.
Rosario, con el avance del narcotráfico y los conflictos sociales; el conurbano bonaerense, con situaciones de violencia permanentes, y Córdoba, antes con el narcotráfico y ahora con los saqueos, muestran nuevos problemas (que no tienen que ver con el hambre) para los que no hay respuestas o políticas públicas claras.
La rebelión policial en Córdoba sí marca una novedad importante en la medida en que demuestra tanto el vacío que queda cuando no hay control como la capacidad de bandas organizadas para saquear o entrar a lugares de manera rápida y coordinada.
La facilidad con que una persona puede comprar droga o hacerse de armas en nuestro país genera un caldo de cultivo permanente que, frente a una oportunidad como la que sucedió en estos días, da vía libre para lo que sea.
La tensión y el pase de facturas entre la provincia y la Nación refuerzan también una idea muy instalada en la sociedad y es que "acá cada uno tiene que arreglarse como puede y no hay mucho que esperar del Estado ni de la policía o de la Justicia".
La creencia de que frente a los problemas los ciudadanos están solos se agiganta en cada catástrofe y en cada debate acerca de quién tiene la responsabilidad institucional.
Ahora bien, la magnitud de los saqueos, la extensión que han tenido y lo impactante de esta situación dan cuenta, también, de la existencia de problemas sociales profundos que están siempre latentes y que explotan cuando se dan situaciones excepcionales como las de estos días.
Lo que está latente es la falta de integración social, la idea de que no hay caminos claros para mejorar o para generar movilidad social ascendente.
En concreto, un pibe que hoy consigue una "changuita" en el barrio gana menos que el que vende droga o está vinculado a otra actividad. No le queda nada claro a una persona que el estudio o el trabajo sean el camino para mejorar su vida cuando los caminos alternativos parecen dar más rédito.
La pérdida de horizonte, las dificultades cotidianas dadas por el hacinamiento, el trabajo precario o el viajar mal van quemando las cabezas de las personas y conforman una situación de "mal vivir" constante.
Esto termina explotando de diversas maneras, a veces como violencia en el hogar, otras como violencia contra docentes, médicos o en la canchita de fútbol del barrio.
Los saqueos son de una escala y una gravedad mayor, pero no dejan de reflejar la violencia, las tensiones, los conflictos y la idea de que cada uno tiene que manotear y agarrarse de lo que pueda.
Está claro que no se pueden explicar el vandalismo y los robos sucedidos en Córdoba sólo por el mal vivir cotidiano, el acceso a drogas y armas, y la falta de referencias en las instituciones.
Pero está claro, también, que estamos frente a un proceso de desintegración social creciente en los grandes centros urbanos, que hace que pueda suceder cualquier cosa, entre otras, la que vivimos en estos últimos días.

Entrevista en radio Provincia

Esta mañana Daniel Arroyo fue entrevistado por Martín Strilinsky en su programa "Despabilados" que transmite radio Provincia. La situación social y los conflictos sociales que hoy preocupan en la Argentina fueron el tema central.

Entrevista en radio El Mundo

Ayer, Daniel Arroyo fue entrevistado por Pablo de León en su programa "Las cosas como son" que transmite radio El Mundo. La entrevista se centró en los conflictos sociales actuales que afectan a la Argentina.

Daniel Arroyo en Radio Metro

Esta mañana Daniel Arroyo fue entrevistado por Juan Pablo Varsky en el programa "No somos nadie" que transmite radio Metro. La entrevista giró en torno a la situación social en Argentina y los conflictos sociales actuales.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Entrevista en Radio Continental

Esta tarde Daniel Arroyo fue entrevistado por Nelson Castro en su programa "Entre líneas" que se emite por Radio Continental.
En la entrevista se plantearon temas vinculados con los conflictos sociales actuales, la rebeliones policiales y los desafíos que se presentan para adelante.

Entrevista en Radio Mitre

Esta mañana Daniel Arroyo fue entrevistado por Jorge Lanata en el programa "Lanata Sin Filtro" que se emite por Radio Mitre.
La entrevista giró en torno a la problemática social en Argentina, los levantamientos policiales en varias provincias y la discusión acerca de que políticas sociales hay que encarar en los próximos años.

Entrevista en FM Palermo 94.7

Esta mañana Daniel Arroyo fue entrevistado por el periodista Martín Dinatale en el programa Mensaje Directo que se emite por FM Palermo.
La entrevista giró en torno a los conflictos sociales en nuestro país a partir de los saqueos de los últimos días y los conflictos policiales en varias provincias.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Daniel Arroyo en Código Político

Hoy a las 23 hs Daniel Arroyo estará en el programa de Julio Blanck y Eduardo van der Kooy "Código Político" que transmite el canal TN. Marginación y narcotráfico serán los temas a tratar.