jueves, 3 de noviembre de 2011

Segunda Jornada de Jóvenes por la Paz


En el marco de la Segunda Jornada de Jóvenes por la Paz, Daniel Arroyo expondrá en el “Encuentro Nacional de Estudiantes Universitarios” este sábado 5 de noviembre, a las 16.00, en el Auditorio de la Paz (Donado 2150, Ciudad Autónoma de Buenos Aires).
A partir de 2010, la Soka Gakkai Internacional de la Argentina (SGIAR), a través de su Departamento Juvenil, realiza estos encuentros de estudiantes universitarios, nucleando a jóvenes estudiantes universitarios de todo el país. En esta segunda edición, el lema será “Protagonistas de una nueva Cultura de Paz”, con el deseo de sellar su compromiso de convertirse en grandes estudiantes y ciudadanos, que escriban una historia personal y colectiva que sea fuente de inspiración para las futuras generaciones.

Foro de la Cadena Agroindustrial

(publicado en el diario El Litoral de Santa Fe, miércoles 2 de noviembre de 2011)

El economista senior de FAO y especialista en el análisis de las negociaciones agrícolas de la Organización Mundial del Comercio, Ramesh Sharma, consideró ayer que las políticas de restricciones adoptadas por varios países “no han conseguido que se reduzcan los precios internos” de los productos que utilizan como insumos a los commodities, por ejemplo el pan, los quesos, y otros derivados de insumos primarios.
Al disertar en la 8º Jornada del Foro de la Cadena Agroindustrial Argentina que se realizó en el complejo de convenciones y hotel del Dique 1 de nuestra ciudad, Sharma apuntó que se ha “visto un mayor intervencionismo de parte de los gobiernos en la economía granífera”, sin que ello procure los beneficios que fundamentaron esas medidas.
“Las restricciones a las exportaciones son impopulares, pero en muchos países las aplicaron, entre ellos la Argentina”, aseveró Sharma. El especialista instó a “promover el diálogo y el debate en este tema para ver cómo se pueden volver a implementar buenas políticas”.
“En el caso de un país grande como la Argentina entran en juego los términos de intercambio; entonces el bienestar total puede ser positivo o negativo, pero dependiendo del poder de su mercado, y esto se convierte en un problema internacional, porque lo que uno hace tiene implicancia para otros países”, indicó Sharma.
Destacó que “los países pueden imponer impuestos a las restricciones; no hay límites”. Pero enseguida aclaró que quienes “aplicaron las restricciones ocasionaron muchos problemas” porque las medidas afectan las condiciones de alimentación de mucha gente en el mundo.
El economista de la FAO agradeció a los organizadores de la 8º Jornada del Foro de la Cadena Agroindustrial Argentina por haberlo invitado a participar de este evento, y calificó a la Argentina de “maravilloso país”.
Empleo y desarrollo
El ex secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Marcelo Regúnaga, destacó que el sector agroindustrial “puede contribuir al crecimiento económico de la Argentina, en la significativa generación de empleo y en el eje básico de lo que es el desarrollo regional y la integración territorial del país”.
Sostuvo que la Argentina “está viviendo circunstancias muy especiales; el contexto internacional le brinda una oportunidad histórica para que el país pueda crecer de una manera sustentable, con un sector que tiene un alto potencial de crecimiento como es el sector de las cadenas agroindustriales”.
Remarcó la necesidad de establecer una “política de Estado a largo plazo para promover el crecimiento del empleo, la economía y el desarrollo territorial de la Argentina”. Y sostuvo que la cadena agroindustrial tiene un “un enorme potencial en todos los sectores”.
“Estamos convencidos de que el bienestar de la sociedad argentina depende en buena medida de cómo evolucione su agricultura, sus agroindustrias y sus proveedores de insumos y servicios”, agregó Regúnaga.
Para el ex secretario de Agricultura, “en la mayor parte de los territorios las cadenas agroindustriales son las principales fuentes de crecimiento de la producción y del empleo”.
Inclusión
Daniel Arroyo, ex secretario de Políticas Sociales y Desarrollo Humano, explicó que a los jóvenes que no trabajan ni estudian “les faltó” la escuela, y expuso que a falta de trabajo y con hacinamiento, las tensiones “implosionan” dentro de las familias y los jóvenes salen a la calle, hacia una secuencia de consumo de drogas, problemas de integración y salud, más endeudamiento en el corto plazo. Expuso que el Estado es el único que tiene “escala” para afrontar el problema, y que las cadenas productivas deben incluir a esos jóvenes en el mundo del trabajo en “sinergia” con las políticas públicas.

martes, 1 de noviembre de 2011

Seminario Patagónico de Políticas Públicas

La filial Tierra del Fuego de la Asociación Nacional de Politólogos (ANAP) invita a participar del Seminario Patagónico de Políticas Públicas a desarrollarse los días 4 y 5 de noviembre en el salón de conferencias del Hotel Canal de Beagle de la ciudad de Ushuaia.
Este seminario cuenta con el aval académico de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), lo cual implica que la certificación que recibirán los asistentes es de una gran importancia.
El objetivo del seminario es conocer y debatir los nuevos lineamientos en gestión pública, a través de las disertaciones de personalidades destacadas del mundo académico, a nivel nacional. Al respecto, sobresale la participación del Licenciado Daniel Arroyo, quien, además de haber escrito numerosos artículos y libros y de dictar diversos cursos y capacitaciones, se ha desempeñado como vice ministro de Desarrollo Social de la Nación en la gestión del presidente Néstor Kirchner.
Por otro lado, el Seminario contará con la presencia de la arquitecta Andrea Catenazzi, especialista en desarrollo urbano; y, el licenciado Nicolás Fernández Arroyo, director del área de Desarrollo Local de CIPPEC, una de las organizaciones con mayor prestigio, en lo referente a políticas públicas, en el país.
Estarán disertando, también, politólogos provenientes de la provincia de Chubut y que representan a la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco: los licenciados Cristina Marinero, Carlos Pérez y Martín Majersic; y, desde la ciudad de Ushuaia, el politólogo Alejandro Fotheringham.
Este evento será inaugurado por el presidente de la Asociación Nacional de Politólogos, Lic. Gerardo Girón, quien visitará por primera vez la provincia.
Para finalizar, es de destacar que el evento es arancelado debido a los costos que implica su organización, y que ha sido declarado de Interés Provincial y Municipal.
Para informes e inscripción contactarse al correo electrónico: tierradelfuego@anap-argentina.org

lunes, 31 de octubre de 2011

Comienza el Foro de la Cadena Agroindustrial Argentina

(publicado por el diario El Litoral de Santa Fe, viernes 28 de octubre de 2011)

El próximo martes (1º de noviembre) se desarrollará la 8ª Jornada del Foro de la Cadena Agroindustrial Argentina. El encuentro, al que asistirán representantes de numerosas entidades agroindustriales del país, se realizará en el Centro de Convenciones Los Maderos, en el complejo Puerto Rivera, a partir de las 9. El presidente de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, Eduardo González Kees, confirmó que la presencia del ex mandatario uruguayo Tabaré Vázquez.
El martes, a partir de las 8.15, se procederá a las acreditaciones y a las 9 se realizará la apertura del foro, a cargo del gobernador, Hermes Binner, y del titular de la BCSF, Eduardo González Kees.
El primer módulo referirá al “Aporte de la agroindustria: hacia un progreso sostenible”, a cargo de Enrique Szewach; “Las fuentes de crecimiento económico en Argentina. El papel de las cadenas agroindustriales”, sobre el cual disertará Bernardo Kosakoff; “Cadenas agroindustriales de la Argentina: su potencial en un estudio de casos”, tema que compartirán Jorge Vasconcelos y Juan Manuel Garzón.
El segundo módulo se desarrollará a partir de las 11.40, analizándose los siguientes temas: “La agroindustria para el desarrollo argentino. Aportes para una política de Estado”, por Marcelo Regúnaga; “2008-2011, boom de los precios de los alimentos: la experiencia de los países que aplicaron políticas de barreras al comercio”, por Ramesh Sharma (economista senior de FAO, especialista en el análisis de las negociaciones agrícolas de la OMC).
Por la tarde, tendrán lugar los dos módulos siguientes y el cierre de la jornada. En el tercer módulo, a partir de las 14.30, el Dr. Gustavo Vittori reflexionará -a manera de editorial- sobre los temas abordados; luego Juan Tokatlián abordará “La política mundial y los desafíos de la inserción argentina”, mientras que sobre “La situación social en Argentina: los desafíos para los próximos años”, expondrá Daniel Arroyo.
El cuarto y último módulo referirá a “Crecimiento económico con equidad social”, en una entrevista de José Claudio Escribano a Tabaré Vázquez. En el cierre, a las 18, expondrán Juan Carlos Goya (CRA) y Hugo Luis Biolcatti (SRA).

jueves, 27 de octubre de 2011

Murió un hombre distinto

(publicado en el diario Página/12, 3 de Noviembre de 2010)


Por Daniel Arroyo


Comencé a viajar con continuidad a Santa Cruz a partir del año ’95, apoyando distintas acciones en materia de política social que encaraba el gobierno provincial de Néstor Kirchner a través del ministerio que conducía Alicia Kirchner. Seguí la consulta popular que encaró el entonces gobernador, que lo dio como amplio ganador y le permitió una reforma constitucional. No quedaba claro si iba a llegar al 50 por ciento de los votos en el medio de la campaña y me sorprendió la tranquilidad con la que planteaba que “si la gente votaba por la reforma iba por un nuevo período y si no, no pasaba nada”. La misma tranquilidad con la que lo vi encarar la campaña presidencial de 2003, sin tensiones y con la convicción de que se aceleraba su tiempo. El creía que iba a ser presidente en 2007 y, crisis de 2001 mediante, llegó antes y empezó a todo vapor un proceso de cambio que vamos a comprender en su totalidad cuando se escriban los libros de historia dentro de 20 años.

Mi contacto con Néstor Kirchner fue realmente escaso. Pero le seguí los pasos desde los muchísimos viajes que hice cuando gobernaba Santa Cruz y, luego, como secretario de Políticas Sociales del Ministerio de Desarrollo Social de su gobierno nacional. Un hombre que nació a 3 mil kilómetros de donde pasa todo en Argentina, llegó sin ataduras al gobierno nacional y encaró las acciones que quería encarar. Honró su “mítico” discurso en el Congreso el día de su asunción, cuando planteó que sus convicciones no las iba a dejar en la puerta de la Casa Rosada. Cumplió y eso de por sí ya lo hace un hombre distinto en nuestro país.

Jugó fuerte por lo que creía: obra pública, derechos humanos, keynesianismo, desendeudamiento, superávit fiscal, políticas sociales amplias, concentración de recursos, fortalecimiento de la política, no reconocimiento de los actores empresarios, eclesiásticos, etc. Incorporó algunas convicciones nuevas en los últimos tiempos, como la Asignación Universal por Hijo, la ley de medios y la reforma política. Siempre jugando fuerte, siempre al límite, siempre con una inteligencia y una sagacidad que sólo tienen los distintos, los muy capaces. Los que creen en lo que hacen y ven algo diferente a lo que los demás ven.

Comenzó con la transversalidad y la idea de recrear el sistema político argentino. No la abandonó nunca (aunque por momentos pareció que sí) y se reencontró con el peronismo. Entiendo que la idea de un peronismo progresista que combine lo popular, lo multitudinario con programas de centroizquierda estuvo siempre en su cabeza. Lentamente fue configurando un sistema de partidos con una derecha y un progresismo. Fue llevando a la Argentina hacia allí, de manera rara, a los tumbos, pero la fue llevando hacia allí.

No fue un presidente más para la Argentina. Fue el mejor presidente que dio la democracia del ’83 para acá. La política, que en los ’90 estuvo presa de las recetas económicas, debe darle las gracias. La sociedad, que tocó fondo en el 2001, también debe darle las gracias por haber reconstruido un sistema de funcionamiento y un crecimiento económico que no es sólo viento de cola. Si hay más jóvenes politizados, si hay más debate en la opinión pública, si hay tensión es porque el país está vivo. En gran parte se lo debemos a este hombre distinto que dejó todo. Que, como siempre dijo, con su “verdad relativa” fue hasta el final. La historia muy cada tanto nos regala un hombre de estas características. Alguien del que hay mucho que aprender.

martes, 25 de octubre de 2011

Video-Clase sobre Cohesión Social


Ya se puede ver en YouTube las video-clases de Daniel Arroyo en el Curso de Formación en "Metodologías para el Seguimiento y el Monitoreo de la Cohesión Social para el Desarrollo Local", organizado por Cestas Argentina.

Para ver la Introducción del Curso, hacer click aquí
Primera parte, hacer click aquí
Segunda parte, hacer click aquí

jueves, 20 de octubre de 2011

Crisis financiera internacional y la cuestión social


(artículo publicado en el libro “Ilusión monetaria: La crisis financiera mundial, la transformación de los capitalismos nacionales y la cuestión social”,
coordinada por el sociólogo Guillermo Pérez Sosto y auspiciada por la Fundación UOCRA, por la UNESCO, por la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y por la Organización de Estados Iberoamericanos)


Por Daniel Arroyo

Hasta el año 2008, la región de América Latina en general –y, en particular, la Argentina- experimentó un importante crecimiento sostenido, lo que significó una substancial mejora en los indicadores sociales. La crisis global reciente, por su profundidad y significación económica, política y comercial, impactó negativamente sobre el contexto económico-social en América Latina. A partir de mediados de 2009, el mundo y la región, fueron alcanzados por una crisis con pocos registros en las últimas décadas. La crisis financiera inicialmente generada en Estados Unidos, se transfirió a la economía real cuestionando todas las visiones y teorías sobre los mercados internacionales. Y si bien hay algunos indicadores que muestran que la crisis obtuvo un piso y que la antesala de un crecimiento mundial parece relativamente cercana, los indicadores todavía son complejos y las secuelas igualmente profundas, principalmente en la situación social.
Esto genera un desafío para todos los Sistemas de Protección Social (SPS) en la región, ya que se debe enfrentar una crisis que no sólo significa incremento en los indicadores de desempleo y subempleo, sino también en los niveles de pobreza.


El crecimiento económico de los últimos años
Durante la última década en América Latina se pudo observar un crecimiento económico sostenido tal, que según la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), la tasa media de crecimiento anual, del Producto Interior Bruto (PIB) real (a precios constantes) por habitante, pasó del 1.5% (período 1990-2000) al 3.2% (en el periodo 2002-2008). Para el Banco Mundial, durante el período 2000-2007, se dio un incremento importante del PBI real por habitante en toda la región.
Este crecimiento económico, puede atribuirse a cuatro factores básicos en la región. En primer lugar, el aumento del precio de los bienes agroindustriales como la soja, los aceites, los combustibles, los petroquímicos, el trigo, el maíz, el acero y algunos productos industriales derivados de la actividad metalmecánica. Además, se puede observar un incremento de la demanda de bienes por parte de las “nuevas potencias” asiáticas (China e India) como grandes demandantes de los productos que exportan los países de la región.
En segundo lugar, el éxito de este crecimiento económico se vinculó también a un nuevo manejo macroeconómico que impulsó el consumo y la demanda agregada, abandonando políticas ortodoxas vinculadas al ajuste o a limitaciones en la expansión del producto. En este sentido, se promovieron tipos de cambio reales competitivos que permitieron mejorar la balanza de pagos, como así también políticas monetarias expansivas, acompañando la oferta del incremento de bienes.
En tercer lugar, una política de desendeudamiento hasta la crisis, que permitió abandonar paulatinamente el problema del default en la región, marcando una recomposición en cuentas fiscales y por lo tanto, solidez en el mediano plazo. En el caso de Brasil, Argentina y Uruguay, esta situación significó el desendeudamiento con algunos organismos multilaterales, en particular con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Todos estos factores económicos, sumado al incremento en los recursos de los planes y programas sociales, permitieron importantes mejoras (por lo menos hasta 2008) en los indicadores de los países seleccionados en esta investigación.
Tal vez, como aspecto negativo, se puede observar que a la par de una etapa de crecimiento económico sostenido se produjo un incremento de los precios internos (inflación) en gran parte de los países de la región. Probablemente el aumento de la demanda de bienes y servicios, no acompañado por un aumento de la oferta, sea un factor relevante a la hora de evaluar el incremento de los índices de inflación. Esto es muy importante para los sistemas de protección social porque impacta de manera notable en los indicadores de pobreza e indigencia, lo que significa problemas de escala e inclusión social de importantes sectores de la sociedad.


El impacto sobre los indicadores sociales
Claramente, en la Argentina, desde el 2002 hasta mediados del 2008, hubo una reducción importante de la pobreza, producto del mejoramiento de las condiciones económicas y de un cambio de paradigma estatal, más orientado a lo productivo y con mayor masificación de las políticas sociales.
Está claro que en la Argentina, desde el 2002, después de la crisis del 2001 hasta el 2007, hay un descenso significativo de la pobreza. Es discutible hoy hablar de cifras o porcentajes precisas, pero es evidente que hubo una reducción.
Desde mediados del 2007 en adelante, hay un cambio de tendencia y cambian las condiciones sociales. Por un lado, por el aumento del costo de vida y que se registra, especialmente, en los precios de los alimentos. Esta situación impacta directamente sobre los sectores pobres. Por otro lado, por cierto amesetamiento en el nivel de actividad de aquellos sectores productivos que incluyen a la población con baja calificación. Me refiero, en particular, a sectores como la construcción, el textil, el calzado, el metalmecánico, los frigoríficos y las curtiembres. Es decir, a aquellas actividades económicas que llegan hasta la punta de la cadena, e incluyen a la población con baja calificación laboral. En este punto, se estaría observando cierta recuperación a partir del último semestre de 2010.
En este sentido, es necesario destacar que la universalización de las asignaciones familiares no sólo representa un cambio de concepto en la política social sino que implica también una transferencia de recursos hacia los sectores de menores ingresos. Es una forma de cumplir con un derecho y, también, promover la economía local en la medida en que las personas gastan sus ingresos en los comercios cercanos a su zona y generan un movimiento económico positivo para el barrio. La idea de que lo social y lo económico van de la mano se plasma en este sistema de extensión de las asignaciones familiares: se extiende un derecho vinculado con la niñez y se fomenta el consumo.
La experiencia llevada adelante por el Gobierno Nacional va en la dirección correcta en la medida que apunta a establecer un nuevo piso de ciudadanía. El siguiente objetivo debería ser que se establezca el plan de universalización de las asignaciones por hijo por ley y garantizar que sea un derecho por los próximos 20 años, de modo que tenga continuidad en el tiempo e indistintamente del color del gobierno de turno


Los desafíos a corto y mediano plazo
Por tanto, la agenda social en la Argentina tiene cinco problemas centrales a resolver en los próximos años: a) la pobreza extrema que alcanza al 10% de la población; b) la informalidad económica que abarca al 40% de los que trabajan; c) la desigualdad que marca una diferencia de 28 a 1 entre el 10% más rico y el 10% más pobre; d) los jóvenes que no estudian ni trabajan; y e) la vida en los grandes centros urbanos en los que está radicado el 70% de la población y en donde el hacinamiento, la precariedad laboral, la pobreza y la violencia conviven de manera cotidiana.
Uno de los problemas más fuertes radica, sin dudas, en el drama que sufren los jóvenes de 16 a 24 años que no estudian ni trabajan (sean 900.000 ó 500.000 son un montón). La resolución de este tema es clave para comprender qué país queremos para los próximos años. Es necesario un gran acuerdo social que ponga el acento en la inclusión de los jóvenes con programas de becas y apoyo económico.
Los jóvenes sólo creen en los que ven cotidianamente y no respetan tanto a las instituciones como a algunas personas específicas (la maestra que tiene buena onda, algún pibe de la esquina, algún referente vecinal, algún técnico de club de barrio). Hay que potenciar una red de tutores creíbles a los que sientan que no tienen que fallarles, y que puedan ayudarlos a sostenerse en su tarea laboral o en la escuela.
También hace falta lograr una efectiva masificación de los sistemas de microcrédito, que logren así llegar a los casi cuatro millones de cuentapropistas que tienen tecnología atrasada y, por tanto, interactúan mal con el mercado. Por ejemplo, un carpintero que no accede a una sierra circular y no puede hacer muebles a medida; o un mecánico que no puede comprar una computadora para atender los autos con motores a inyección. Tenemos hoy pobreza con endeudamiento: las personas toman crédito por fuera del sistema bancario a tasas muy altas, porque es lo único que tienen.
La desigualdad se encuentra estrechamente vinculada a la pobreza, y muestra los patrones de distribución de ingresos entre los distintos grupos sociales y la brecha entre ambos. La región sigue siendo una de las más desiguales del mundo, lo que afecta el acceso a condiciones dignas de bienestar y de ciudadanía de una gran parte de la población de los países. Si bien en la última década se corrobora cierta tendencia a la mejora de la distribución del ingreso, se trata de una reducción muy poco significativa que no modifica los patrones de distribución regional, claramente inequitativos. Estas desigualdades operan en el acceso a los servicios básicos como salud y educación y a la inclusión laboral de las personas.
Hoy ya no es posible hablar de pobreza sin considerar que cada vez es mayor el sentimiento de privación relativa que tiene la población en general. La brecha entre las expectativas de consumo en relación con los ingresos reales de las personas reconfigura las nociones de inclusión y exclusión. La desigualdad es la sensación de “la ñata contra el vidrio”, de la bronca de que la distancia entre el que no tiene nada y el que tiene todo es de cuatro o cinco cuadras. Hacen falta instrumentos económicos para modificar esta situación, más allá de políticas universales que puedan dotar de recursos a la población más pobre. Pareciera necesario incorporarles propuestas más estructurales en lo referido a la política económica vinculadas con procesos de reforma impositiva y análisis en torno a los sistemas tributarios en estos países.
En los grandes centros urbanos es donde se concentra la pobreza en la Argentina. Ha aumentado la bronca social y no quiere decir que esa persona tenga menos ingresos de lo que tenía en 2003. Esta problemática excede, por mucho, las capacidades de los municipios y del Estado provincial. Es un problema estructural y de índole nacional en la medida en que once millones de personas se concentran en menos del 1% del espacio físico total del país generando tensiones muy diversas. Por tanto, requiere una escala muy amplia de recursos y que debe salir de un nuevo esquema de coparticipación federal o de la puesta en marcha de un fondo específico. Los grandes centros urbanos son un mundo absolutamente diferente al resto como problema para la política social y es en dónde se concentran la gran mayoría de los pobres en estos países de América Latina. Establecer miradas específicas sobre estas realidades, integrando las dimensiones de atención social, infraestructura básica, intervención policial, mercado informal de trabajo y poder judicial es una de las tareas pendientes que tiene la política social.
Con un contexto prolongado de crecimiento económico y un cambio en la última década de las orientaciones políticas en toda la región, el gran desafío de la Argentina es buscar soluciones efectivas a estas situaciones que aún siguen siendo críticas. Sin dudas, hemos mejorado mucho en los últimos años. Ahora, el objetivo de los diez próximos años es poder atender estos problemas y lograr llegar al 2020 con una mayor inclusión social.

martes, 18 de octubre de 2011

La región litoral y su situación económico-social


El ex ministro de Desarrollo Social bonaerense, Daniel Arroyo, disertará sobre "La región litoral y su situación económico-social. La desigualdad ¿Nos interpela?”, este miércoles 19 de octubre, de 16 a 19, en la sede de la Universidad Católica de Entre Ríos (Buenos Aires 249, Paraná).
En la jornada, también participará el Pbro. Dante Debiaggi, Delegado regional de Pastoral Social. Posteriormente, se realizarán talleres por temas. La actividad es no arancelada.

lunes, 17 de octubre de 2011

Sustentabilidad: la visión de la empresa y el mundo académico



El titular de Fuerza Solidaria, Daniel Arroyo, participó el viernes 14 de octubre en el desayuno de intercambio sobre “Sustentabilidad: la visión de la Empresa y el mundo académico”, que tuvo como invitado especial a Bernardo Kliksberg. El encuentro se realizó en el Hotel Intersur Recoleta (de la Ciudad de Buenos Aires), en el marco del ciclo de encuentros y de la investigación que está desarrollando la Fundación Global sobre la “Academia, Empresa y Responsabilidad Social”. El encuentro tiene como objetivo acercar miradas e ideas sobre la necesidad promover un vínculo más fluído entre la academia y la responsabilidad social.

Entrevista con La Patria Transpirada


El ex ministro de Desarrollo Social bonaerense, Daniel Arroyo, dialogó este 16 de octubre, con el programa de radio “La Patria Transpirada”, que conduce el periodista Eduardo Caimi en AM 750, todos los domingos, de 11 a 13.
El ciclo se propone como un espacio para recordar y descubrir la obra de personajes históricos, forjadores de sueños y sed de patria. Combina actualidad, tango, nostalgia y excelente música.

jueves, 13 de octubre de 2011

Estado, empresas y sociedad civil


Daniel Arroyo brindó una charla sobre “Estado, empresas y sociedad civil. Articulación para el desarrollo sustentable” este jueves 13 de octubre en el marco del ciclo “Desayuno de Reflexión de RSE”, que organizan Amcham Argentina, Fundación Compromiso y Panamericano Buenos Aires.
Con la coordinación de la directora ejecutiva de la Fundación Compromiso, Beatriz Anchorena, Arroyo dialogó sobre la articulación público-privada como herramienta para el buen gobierno, la apuesta a la generación de políticas públicas concertadas, el fortalecimiento de los procesos de desarrollo local, y los desafíos para la articulación público-privada desde la sociedad civil.
La charla estuvo destinada a representantes de empresas, organizaciones de la sociedad civil y de organismos gubernamentales.

martes, 11 de octubre de 2011

“Hay chances reales de acabar la década sin pobres ni desocupados”


(publicado en el diario Tiempo Argentino, 11 de octubre de 2011)

El ex viceministro de Desarrollo Social asegura que la Argentina tiene la mayor cobertura de salud, educación y alimentación. Y cree que hay volcar todos los recursos para atacar la problemática social.
Reconocido como uno de los mayores especialistas en políticas de desarrollo social, Daniel Arroyo combina una amplia trayectoria en el mundo académico con una extensa trayectoria en la administración pública, que alcanzó su punto culminante cuando ocupó el cargo de viceministro de Desarrollo Social en los primeros años de la gestión de Alicia Kirchner.
En diálogo con Tiempo Argentino, destacó tanto los avances registrados en materia de protección social desde 2003 como los desafíos que se presentan en el horizonte.
“Hay un problema de acceso a la tierra. Creo que hay que crear en la Argentina un Banco Social de Tierras, ver toda la tierra fiscal que existe, y en función de eso fijar prioridades”, puntualizó al referirse al déficit habitacional de la Argentina.

–¿Qué evaluación hace de las políticas de protección social de los últimos años?
–Desde 2003, el sistema de protección social en la Argentina ha crecido y se ha modificado mucho. Yo marcaría tres rasgos positivos, no sólo en lo conceptual sino también en lo práctico. Uno es que la protección social ha tendido a universalizarse, ya sea por la Asignación Universal por Hijo (AUH), por el sistema jubilatorio –mediante la jubilación anticipada o mecanismos que permitieron jubilarse a quienes no habían contribuido– y por una política de promoción de que los chicos vuelvan a la escuela y permanezcan en el sistema de salud. Claramente la Argentina, a diferencia de otros países de América Latina, ha tendido a un aumento de la cobertura. Después está la cuestión de la infraestructura de vivienda, salud y educación. Aunque hay discusión por la calidad, es claro que la Argentina ha registrado avances. Hoy el país tiene el mayor nivel de cobertura de salud, educación y alimentación de América Latina. Esto significa que la gente tiene un lugar cercano donde dirigirse, no habla de la calidad.
–¿Qué característica tuvo esa ampliación de la cobertura?
–Ha habido una apuesta a la inclusión por el mundo del trabajo. La tendencia en la Argentina ha sido que la gente consiga trabajo o pueda montar su propia actividad productiva a través de créditos, microcréditos, pequeños emprendimientos productivos. Una porción importante del sistema de protección social apunta a la idea de que conseguir trabajo es un trabajo en sí mismo y esto el Estado tiene que regularlo y acompañarlo.
–¿Cuáles son los desafíos?
–Una gran deuda pendiente tiene que ver con integrar a los jóvenes que no estudian ni trabajan, y un debate futuro es una reducción impositiva para las cadenas productivas que masivamente incluyen jóvenes. Es decir, cómo hacemos para incentivar que las empresas incluyan jóvenes y cómo extender los sistemas de créditos. Hoy tenemos 4 millones de personas que trabajan (gasistas, plomeros, carpinteros, pequeños emprendedores) que no acceden a créditos por falta de garantías, entonces se van trabando y no logran dar el salto de calidad.
–Una de las críticas que plantea la CEPAL es la necesidad de darle mayor institucionalidad a los instrumentos de protección social…
–En general, la institucionalidad plantea cómo articular las áreas y sostener el sistema de protección en el tiempo. Es decir, implica por ejemplo que la AUH se apruebe por ley. El desafío, en parte, es ese, pero me parece que hay uno previo que es la masificación, o sea, extender el sistema de protección social definitivamente a los que faltan.
–¿Cuál debería ser la agenda social del próximo gobierno?
–Tenemos el 10% de la población en la pobreza, un 35% de informalidad, un nivel de desigualdad que ha bajado muchísimo pero que sigue siendo alto, 900 mil jóvenes que no estudian ni trabajan y una escuela secundaria que hay que reconvertir. Tenemos una serie de desafíos que el Estado toma pero que necesitamos masificar: debemos llegar a 900 mil jóvenes, volcar $ 4000 millones en microcréditos y extender la infraestructura básica para cubrir la población que todavía no cubrimos. El desafío es terminar la década sin pobreza y desocupación. El actual contexto económico y la ampliación de la base de cobertura nos da posibilidades. Entonces tenemos que volcar recursos masivamente para darlo vuelta. Los problemas sociales en la Argentina son de mayoría, no de minoría, y requieren recursos masivos. Enfocando en estos nuevos temas tenemos chances reales de terminar la década sin pobreza y sin desocupación. Es muy evidente.
–¿Cómo se puede resolver al déficit habibitacional?
–Hay dos cuestiones. Una es la falta de vivienda, donde está claro que hay un déficit grande. La otra tiene que ver con el problema del hacinamiento, con viviendas pequeñas donde vive mucha gente. El hacinamiento dispara problemas de adicciones y dificultades distintas en los barrios. Hay que crear un Banco Social de Tierras, ver toda la tierra fiscal que existe, y en función de ello fijar prioridades.