Daniel Arroyo presentará su “Informe sobre programas de becas educativas en la Argentina” este lunes 15 de noviembre en la ciudad de Mendoza. El objetivo del informe es reflexionar sobre aquellos instrumentos que se muestran como efectivos para mejorar la calidad de vida de los adolescentes y jóvenes argentinos.
Editado por el BBVA Banco Francés, el trabajo describe valiosas iniciativas en donde el sector privado aplica su “saber hacer” en alianza con distintas organizaciones de la sociedad civil, y son un claro ejemplo de la potencia que este tipo de intervenciones tiene en favor de un país mejor. se trata de una investigación sobre los principales programas de becas que hayan realizado el sector privado y las organizaciones de la sociedad civil (OSC) durante 2009 en la Argentina. Se identificaron y describieron 13 programas, que suman un total de 10.797 becas escolares, terciarias y universitarias. Se analizaron en profundidad 9 de ellos.
“Se trata de una investigación que puede ser considerada como uno de los pilares fundamentales a la hora de abordar el análisis de políticas socioeducativas, dado que constituye una aproximación diagnóstica valiosa, en tanto indaga un universo de estudio poco abordado aún, como son los programas de becas” afirma Arroyo.
El informe apunta a identificar los distintos mecanismos que son usados para administrar las becas vigentes y poder aprender de los resultados obtenidos por cada uno.
Bienvenidos al blog con reflexiones y actualidad sobre políticas públicas para la Argentina que viene.
lunes, 15 de noviembre de 2010
sábado, 13 de noviembre de 2010
Una gestión asociada
(Nota publicada en el suplemento Comunidad del diario La Nación, sábado 13 de noviembre de 2010)
Por Daniel Arroyo
Si bien en la última década se registraron avances claros en los indicadores sociales, la pobreza, la desigualdad y la exclusión siguen afectando a sectores mayoritarios de la población. La escala de estos problemas requiere que las políticas sociales no sean consideradas como un mero instrumento del Estado. Para ser realmente eficientes y tener incidencia territorial deben ser el resultado de la interacción entre el Estado y las OSC.
En un modelo de gestión asociada, el trabajo activo de las organizaciones adquiere un doble valor. Por un lado actúan como instrumentos que permiten hacer escuchar las opiniones de quienes están directamente inmersos en los problemas que se buscan resolver. Por otro representan un mecanismo para garantizar una mayor eficiencia en la utilización de los recursos destinados a las políticas sociales.
A partir de la crisis de 2001 y ante el aumento de las necesidades sociales, las organizaciones desarrollaron una importante tarea cotidiana mediante la creación de roperos comunitarios, comedores barriales, centros vecinales. Estas acciones permitieron atacar problemas generados por la crisis.
Hoy, sin embargo, la capacidad de incidencia de las OSC está recortada a un ámbito muy focalizado y, generalmente, poco articulado con el conjunto de las políticas sociales implementadas. La participación de la sociedad civil debería priorizar temáticas de mayor alcance, como la discusión sobre el presupuesto de las políticas sociales o proyectos regionales de desarrollo económico-social.
Desde el Ministerio de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires, entre 2008 y 2009 se puso en marcha el Consejo Consultivo Provincial de Políticas Sociales, que articuló la participación de más de treinta organizaciones representantes de los sectores confesional, social, sindical, cooperativo, empresarial y académico. Desde ese espacio multilateral se avanzó en la implementación del presupuesto participativo del ministerio y se logró acordar la puesta en marcha del derecho garantizado para la niñez para todas las familias en situación de vulnerabilidad que tuvieran hijos menores de 6 años.
La nación concentra hoy el 70% de los recursos de las políticas sociales; las provincias, el 23%, y los 2200 municipios sólo el 7%. Tenemos mucho Estado y una sociedad civil débil de recursos y con poca autonomía, que tiene que armar proyectos y después buscar quién se los financie.
Es necesario equilibrar la distribución de recursos entre la nación, las provincias y los municipios, a través de mecanismos de federalización que permitan desarrollar programas que tengan en cuenta las necesidades locales y articulen el trabajo de las organizaciones. Los retos van desde el acceso a las fuentes de información y financiamiento, el fortalecimiento en su capacidad de gestión hasta los modos de articulación entre las propias organizaciones.
El crecimiento económico sostenido nos marca que estamos frente a una oportunidad histórica. Hay que ir hacia una segunda generación de políticas sociales que tome como eje la participación de la sociedad civil y el fortalecimiento de las OSC a través de la transferencia directa de recursos para que puedan encarar sus propios programas.
Por Daniel Arroyo
Si bien en la última década se registraron avances claros en los indicadores sociales, la pobreza, la desigualdad y la exclusión siguen afectando a sectores mayoritarios de la población. La escala de estos problemas requiere que las políticas sociales no sean consideradas como un mero instrumento del Estado. Para ser realmente eficientes y tener incidencia territorial deben ser el resultado de la interacción entre el Estado y las OSC.
En un modelo de gestión asociada, el trabajo activo de las organizaciones adquiere un doble valor. Por un lado actúan como instrumentos que permiten hacer escuchar las opiniones de quienes están directamente inmersos en los problemas que se buscan resolver. Por otro representan un mecanismo para garantizar una mayor eficiencia en la utilización de los recursos destinados a las políticas sociales.
A partir de la crisis de 2001 y ante el aumento de las necesidades sociales, las organizaciones desarrollaron una importante tarea cotidiana mediante la creación de roperos comunitarios, comedores barriales, centros vecinales. Estas acciones permitieron atacar problemas generados por la crisis.
Hoy, sin embargo, la capacidad de incidencia de las OSC está recortada a un ámbito muy focalizado y, generalmente, poco articulado con el conjunto de las políticas sociales implementadas. La participación de la sociedad civil debería priorizar temáticas de mayor alcance, como la discusión sobre el presupuesto de las políticas sociales o proyectos regionales de desarrollo económico-social.
Desde el Ministerio de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires, entre 2008 y 2009 se puso en marcha el Consejo Consultivo Provincial de Políticas Sociales, que articuló la participación de más de treinta organizaciones representantes de los sectores confesional, social, sindical, cooperativo, empresarial y académico. Desde ese espacio multilateral se avanzó en la implementación del presupuesto participativo del ministerio y se logró acordar la puesta en marcha del derecho garantizado para la niñez para todas las familias en situación de vulnerabilidad que tuvieran hijos menores de 6 años.
La nación concentra hoy el 70% de los recursos de las políticas sociales; las provincias, el 23%, y los 2200 municipios sólo el 7%. Tenemos mucho Estado y una sociedad civil débil de recursos y con poca autonomía, que tiene que armar proyectos y después buscar quién se los financie.
Es necesario equilibrar la distribución de recursos entre la nación, las provincias y los municipios, a través de mecanismos de federalización que permitan desarrollar programas que tengan en cuenta las necesidades locales y articulen el trabajo de las organizaciones. Los retos van desde el acceso a las fuentes de información y financiamiento, el fortalecimiento en su capacidad de gestión hasta los modos de articulación entre las propias organizaciones.
El crecimiento económico sostenido nos marca que estamos frente a una oportunidad histórica. Hay que ir hacia una segunda generación de políticas sociales que tome como eje la participación de la sociedad civil y el fortalecimiento de las OSC a través de la transferencia directa de recursos para que puedan encarar sus propios programas.
jueves, 11 de noviembre de 2010
El país que queremos y los jóvenes en situación de pobreza
Por Daniel Arroyo
Un área crítica de la realidad de América Latina son los millones de jóvenes que no estudian ni trabajan. Resolver este tema hace al país que queremos para el futuro cercano.
Uno de los grandes ejes de la situación social en América Latina radica, sin duda, en el drama muy fuerte que hoy sufren millones de jóvenes de 16 a 24 años que no estudian ni trabajan. La resolución de este tema es clave para comprender qué países queremos para los próximos años.
Aquí parece encontrarse uno de los desafíos más complejos. Cuando se habla de jóvenes que no estudian ni trabajan se refiere a jóvenes que directamente no hacen nada, o que entran y salen del trabajo y de la escuela con mucha frecuencia, es decir no logran sostenerse ni en el sistema laboral ni en el sistema educativo.
En gran parte de América Latina, la tasa de desempleo abierta resulta mayor para los tramos de edad comprendidos entre los 15 y los 29 años y desciende conforme avanza la edad de la población. Las mujeres jóvenes se encuentran en una situación aún mayor de desventaja respecto de los varones con tasas de desempleo del orden del 23% para el tramo entre 15 y 19 años y del 17% entre 20 y 24 años.
El problema de los jóvenes no se vincula con el aprendizaje de la tarea sino con darle continuidad a la misma. El problema de los jóvenes pobres no es entender qué hay que hacer en el trabajo, sino ir a trabajar todos los días 8 horas en un esquema en donde muchos no han visto ni a su padre ni a su abuelo trabajar.
Este problema también se cruza con el de las adicciones y el hacinamiento: el ciclo en los grandes centros urbanos es el de un joven que comienza estando hacinado en la casa y por ello se va a la esquina porque hay más lugar y mejores condiciones. En la esquina empieza a consumir, porque todos consumen, y así empieza a endeudarse. El ciclo hacinamiento, consumo, endeudamiento, se completa con la posterior estigmatización que hace gran parte de la sociedad marcando a ese joven como el culpable de la inseguridad. A ello debería agregarse el alto porcentaje de embarazo adolescente que reproduce el esquema de hacinamiento y vuelve a complicar las cosas.
Es necesario un gran acuerdo social y un plan masivo que ponga el acento en la inclusión de los jóvenes y que, además de incluir lo que ya se está llevando adelante en nuestros países con programas de becas y apoyo económico, incorpore también una red de tutores creíbles para los jóvenes.
Los jóvenes sólo creen en los que ven cotidianamente; no respetan tanto a las instituciones como a algunas personas específicas: alguna maestra que tiene buena onda, algún pibe de la esquina, algún referente vecinal, algún técnico de club de barrio. Se trata de potenciar una red de tutores que los jóvenes sientan que no les fallarán y que puedan ayudarlos a sostenerse en su tarea laboral o en la escuela. Aquí es esencial el rol de las organizaciones sociales, que tienen legitimidad entre los propios chicos por su trabajo en los barrios.
En el mismo sentido, es necesaria una reforma del sistema educativo que revise los objetivos de la escuela secundaria y el nivel terciario y los ponga en línea con los sectores productivos estratégicos.
Cierta flexibilidad del sistema podría permitir incorporar a jóvenes que hoy se encuentran fuera del esquema educativo. Si un joven de quince años que ha salido del sistema educativo vuelve a cursar con chicos de once en la misma aula, la situación se torna inviable para los chicos y para el mismo docente y termina inexorablemente en un nuevo abandono.
Reconocer saberes previos y dar oportunidades más adaptables a cada realidad para terminar el nivel medio parece una cuestión fundamental para lograr que los jóvenes tengan más oportunidades en el mercado laboral. En los últimos años ha habido avances en escuelas técnicas y el desafío ahora parece ser como flexibilizar la educación media sin perder nivel pedagógico pero poniendo el acento en la posibilidad de armar programas específicos para las distintas realidades.
El contexto internacional sigue ofreciendo una situación favorable para la economía de la región. Los grandes mercados emergentes seguirán demandando bienes que nuestros países producen. Este viento de cola nos brinda la posibilidad de dar vuelta de verdad la situación social de Latinoamérica. El desafío requiere del compromiso de todos.
(publicada en la revista digital Opinión Sur, N° 87, noviembre de 2010)
Un área crítica de la realidad de América Latina son los millones de jóvenes que no estudian ni trabajan. Resolver este tema hace al país que queremos para el futuro cercano.
Uno de los grandes ejes de la situación social en América Latina radica, sin duda, en el drama muy fuerte que hoy sufren millones de jóvenes de 16 a 24 años que no estudian ni trabajan. La resolución de este tema es clave para comprender qué países queremos para los próximos años.
Aquí parece encontrarse uno de los desafíos más complejos. Cuando se habla de jóvenes que no estudian ni trabajan se refiere a jóvenes que directamente no hacen nada, o que entran y salen del trabajo y de la escuela con mucha frecuencia, es decir no logran sostenerse ni en el sistema laboral ni en el sistema educativo.
En gran parte de América Latina, la tasa de desempleo abierta resulta mayor para los tramos de edad comprendidos entre los 15 y los 29 años y desciende conforme avanza la edad de la población. Las mujeres jóvenes se encuentran en una situación aún mayor de desventaja respecto de los varones con tasas de desempleo del orden del 23% para el tramo entre 15 y 19 años y del 17% entre 20 y 24 años.
El problema de los jóvenes no se vincula con el aprendizaje de la tarea sino con darle continuidad a la misma. El problema de los jóvenes pobres no es entender qué hay que hacer en el trabajo, sino ir a trabajar todos los días 8 horas en un esquema en donde muchos no han visto ni a su padre ni a su abuelo trabajar.
Este problema también se cruza con el de las adicciones y el hacinamiento: el ciclo en los grandes centros urbanos es el de un joven que comienza estando hacinado en la casa y por ello se va a la esquina porque hay más lugar y mejores condiciones. En la esquina empieza a consumir, porque todos consumen, y así empieza a endeudarse. El ciclo hacinamiento, consumo, endeudamiento, se completa con la posterior estigmatización que hace gran parte de la sociedad marcando a ese joven como el culpable de la inseguridad. A ello debería agregarse el alto porcentaje de embarazo adolescente que reproduce el esquema de hacinamiento y vuelve a complicar las cosas.
Es necesario un gran acuerdo social y un plan masivo que ponga el acento en la inclusión de los jóvenes y que, además de incluir lo que ya se está llevando adelante en nuestros países con programas de becas y apoyo económico, incorpore también una red de tutores creíbles para los jóvenes.
Los jóvenes sólo creen en los que ven cotidianamente; no respetan tanto a las instituciones como a algunas personas específicas: alguna maestra que tiene buena onda, algún pibe de la esquina, algún referente vecinal, algún técnico de club de barrio. Se trata de potenciar una red de tutores que los jóvenes sientan que no les fallarán y que puedan ayudarlos a sostenerse en su tarea laboral o en la escuela. Aquí es esencial el rol de las organizaciones sociales, que tienen legitimidad entre los propios chicos por su trabajo en los barrios.
En el mismo sentido, es necesaria una reforma del sistema educativo que revise los objetivos de la escuela secundaria y el nivel terciario y los ponga en línea con los sectores productivos estratégicos.
Cierta flexibilidad del sistema podría permitir incorporar a jóvenes que hoy se encuentran fuera del esquema educativo. Si un joven de quince años que ha salido del sistema educativo vuelve a cursar con chicos de once en la misma aula, la situación se torna inviable para los chicos y para el mismo docente y termina inexorablemente en un nuevo abandono.
Reconocer saberes previos y dar oportunidades más adaptables a cada realidad para terminar el nivel medio parece una cuestión fundamental para lograr que los jóvenes tengan más oportunidades en el mercado laboral. En los últimos años ha habido avances en escuelas técnicas y el desafío ahora parece ser como flexibilizar la educación media sin perder nivel pedagógico pero poniendo el acento en la posibilidad de armar programas específicos para las distintas realidades.
El contexto internacional sigue ofreciendo una situación favorable para la economía de la región. Los grandes mercados emergentes seguirán demandando bienes que nuestros países producen. Este viento de cola nos brinda la posibilidad de dar vuelta de verdad la situación social de Latinoamérica. El desafío requiere del compromiso de todos.
(publicada en la revista digital Opinión Sur, N° 87, noviembre de 2010)
Expovalores 2010
Daniel Arroyo participará este jueves 11 de noviembre en la Expovalores 2010 –Edición Bicentenario, que se realizará en el Golden Center de Parque Norte. El ex ministro de la Provincia de Buenos Aires y actual titular de Fuerza Solidaria brindará, a las 15, una charla sobre “Respaldo financiero a emprendimientos y microemprendedores”.
Con la presencia de autoridades oficiales de la Nación, las provincias, la Ciudad de Buenos Aires, con todas las organizaciones y ministerios expositores en stands, en la Expovalores se desarrollarán Foros, Conferencias, Plenarias, Talleres y Mesas de Debate sobre los grandes temas nacionales desde la óptica del sector evangélico.
En el marco de la exposición, también se desarrollará el 3º Encuentro Nacional de la Red Programa Vida, en la que participarán numerosos centros de rehabilitación y prevención de las adicciones provenientes de todo el país.
Con la presencia de autoridades oficiales de la Nación, las provincias, la Ciudad de Buenos Aires, con todas las organizaciones y ministerios expositores en stands, en la Expovalores se desarrollarán Foros, Conferencias, Plenarias, Talleres y Mesas de Debate sobre los grandes temas nacionales desde la óptica del sector evangélico.
En el marco de la exposición, también se desarrollará el 3º Encuentro Nacional de la Red Programa Vida, en la que participarán numerosos centros de rehabilitación y prevención de las adicciones provenientes de todo el país.
lunes, 8 de noviembre de 2010
Presentan libro en General Deheza

Daniel Arroyo presentará su libro “Políticas sociales, ideas para un debate necesario” este martes 9 de noviembre, a las 20, en la Cooperativa Eléctrica de General Deheza (provincia de Córdoba).
Organizada por el Grupo de Jóvenes Empresarios de la Asociación Civil de Empresarios de General Deheza, la actividad se realizará en el auditorio de la Cooperativa (Entre Ríos 147). También cuenta con el auspicio de la Municipalidad de Deheza y el apoyo de la Federación Argentina de Jóvenes Empresarios (FEDAJE) y la Cámara Argentina de Mediana Empresa (CAME).
Publicado por Editorial La Crujía, "Políticas sociales. Ideas para un debate necesario" plantea una serie de propuestas para la situación social de la Argentina. El debate sobre las nuevas ideas y enfoques en política social se ha reabierto hoy más que nunca por motivos conocidos: el aumento de la pobreza, el crecimiento de la brecha entre ricos y pobres -que marca una desigualdad preocupante- y, sobre todo, por la contradicción permanente entre las suposiciones sobre lo que “habría que hacer” y los hechos concretos de combate a la pobreza y a la desigualdad social.
domingo, 7 de noviembre de 2010
En nuestro territorio, transformamos la situación ahora o no la damos vuelta más

(publicado en www.metropolitana.org.ar)
El ex secretario de Políticas Sociales y Desarrollo Humano de la Nación participó el pasado 15 de octubre en el ciclo de desayunos de trabajo organizados por la Fundación Metropolitana, donde se abordó la dimensión social del espacio metropolitano. Reproducimos parte de su exposición durante el encuentro, en el que se trabajó sobre la realidad socio-demográfica de la metrópolis con proyección al 2030, a partir de la inclusión y exclusión vigentes. Los desayunos forman parte del VII Foro Metropolitano, que tendrá a fines de noviembre en la Ciudad de Buenos Aires.
"Todo lo que voy a decir hay que enmarcarlo sobre tres principios básicos. El primero, es que parto de la base que la situación social en la Argentina y en el área metropolitana Buenos Aires, está mejor en 2010 que en 2001. Indudablemente hubo una mejora en la última década pero también hay que decir que está peor que en los últimos veinte o treinta años. Hemos tenido una década ganada. Pero seguimos teniendo indicadores de pobreza, de indigencia, de marginalidad, de informalidad económica, que están entre los peores de la historia argentina".
"Por otro, se viene un proceso de crecimiento importante para los próximos siete años, si el mundo no se cae, si China sigue demandando alimentos, si Brasil sigue creciendo, viene un crecimiento que va a tener un impacto fuerte sobre el área metropolitana. En ese marco, la segunda idea: si no hacemos los cambios en los próximos cinco años no los hacemos más. O transformamos ahora o no damos vuelta más la situación en nuestro territorio".
"Y lo tercero es que si no lo hacemos, la mejora va a ser muy marginal. Hay que encarar otro tipo de política pública. Hay que desarrollar otro tipo de acciones para transformar la estructura social. Sobre esta base, tres partes. La primera tiene que ver con un cambio en la dinámica territorial del Gran Buenos Aires. Segundo los cambios sociales. La tercera, qué políticas públicas debemos encarar.
Con respecto al primer ítem, diría que la Argentina es un caso atípico en América Latina donde en el 1% del territorio se concentra más de la tercera parte del país. Hay mucha gente en Río de Janeiro, en México D. F., en Santiago de Chile, pero nunca se da en estas condiciones. Lo cual obliga a pensar al conglomerado como problemática distinta. Es distinto a todo porque la migración sigue siendo continua, y esencialmente porque tiene un volumen de problemáticas sociales y territoriales específicas. Sobre esa base la creencia histórica es que el conurbano se divide en cordones. El supuesto general era que más cerca de Capital la gente tiene más dinero y vive mejor. Diría que eso se terminó. El conurbano no se divide más en cordones. Tenemos que trabajar con el concepto de corredores: norte, oeste y sur.
El corredor norte (Vicente López, San Isidro, Tigre, Pilar, Escobar) tuvo mucha inversión privada, en los noventa y ahora, y se ha desenganchado del resto. No estoy diciendo que no haya pobreza focalizada, pero los indicadores del corredor son totalmente distintos a los del resto. Se acerca en construcción de identidad a Ciudad de Buenos Aires".
"Como contrapartida, todo el corredor sur se ha desenganchado pero al revés. Y hoy no es muy distinta la problemática en Avellaneda, en Lomas de Zamora o en San Vicente. Se concentra la problemática social más profunda, más extendida. El corredor oeste es una cuestión más intermedia, con el caso de La Matanza que es muy puntual. Como idea queda que no se puede hablar desde lo social, teniendo en cuenta la cercanía con Buenos Aires, sino como norte o sur. Esto nos obliga a pensar nuevos mecanismos de intervención".
"Otro tema a tener en cuenta es que la migración es constante y no varía en términos de cantidad y de flujo desde la década del ‘50 hasta ahora. Antes se migraba por trabajo. ¿Por qué migra ahora? Esencialmente porque se tiene los servicios de salud y educación cerca. Acceso no quiere decir calidad. En ese aspecto no hay manera en la Argentina de frenar ese flujo si no construimos una red de salud y educación en el interior".
"Esto genera un tercer fenómeno que es distinto al del resto de Latinoamérica. Y es que la pobreza tiene baja visibilidad. No se ve la dimensión del 30% de pobres. Y no se ve porque la infraestructura está dentro de los barrios. Tiene un comedor cerca, una escuela y una sala, hace changas dentro del lugar, se mueve poco. En el resto de América Latina los pobres están en los morros y el hospital en el centro de la Ciudad. Tienen que recorrer toda la ciudad y eso los hace más visibles".
"Eso no ocurre por algo perverso. Viene del primer peronismo. Hay en nuestra región una extensión muy importante de la atención sanitaria y educativa. Hay 77 hospitales y 1320 centros de atención primaria. No hay otra parte de Latinoamérica con esa característica. Hay 17000 escuelas. Tiene claramente una gran producción de servicio. Lo que hace que la gente se traslade menos".
"El otro punto desde lo territorial es que la gran cantidad de gente propone posibilidades permanentes de trabajo en la informalidad. En José C. Paz hay un 60% de la actividad que es informal, siempre se tiene la posibilidad de pintar una casa, hacer una changa, por la cantidad de gente que hay. En ese contexto sigue la migración, ya no en búsqueda de trabajo de calidad, formal".
"Resumiendo la primera parte, hay que decir que lo territorial cambió mucho, que el conurbano ya no está formado por el primer, segundo o tercer cordón, sino que hay que hablar de corredores. Entonces, quienquiera diseñar políticas públicas tiene que conocer esta nueva realidad, interpretar cómo se modificó el territorio".
Ongs apuntalan articulación público - privada
La articulación público-privada para atacar la pobreza y asegurar el desarrollo con inclusión social es una "necesidad" reconocida desde todos los sectores, coincidieron hoy representantes de diferentes organizaciones no gubernamentales.
"Hoy desde el gobierno local y desde la máxima autoridad del país hay un reconocimiento de la importancia de la articulación público-privada", indicó el titular del consejo de Administración de la Fundación Compromiso, Miguel Pellerano, quien recordó las palabras de la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner.
Ayer, la Presidenta destacó que "el gran desafío es articular entre el Estado y los empresarios con políticas activas como ocurre en todos los estados nacionales, que serán aprovechadas por los empresarios para conquistar nuevos mercados, mercados externos, porque somos 40 millones y necesitamos una escala global, y por ella vamos".
También la directora ejecutiva de la fundación, Beatriz Anchorena, instó a los más de 300 participantes de las jornadas a discutir porque "como decía el ex presidente Néstor Kirchner, hay que ser políticamente incorrecto, es hora de la militancia ciudadana".
La décimo sexta jornada nacional del Sector Social reúne los trabajos de funcionarios, empresarios y dirigentes sociales logrados en las cuatro jornadas regionales realizadas este año en la zona centro, el NEA, el NOA y la Patagonia.
El objetivo de esta jornada es coincidir en los modelos de articulación entre el sector público, las empresas, las ONG y la academia para diferentes áreas que alcancen "impacto nacional".
Pellerano, en diálogo con Télam, señaló que "en los últimos diez años se logró que tanto el sector público como las empresas dejaran de pensar que el único camino era que cada uno hiciera mejor su trabajo".
"El cambio es que ahora se reconoce que eso no alcanza para generar un desarrollo económico, con inclusión social y respeto por el medio ambiente", agregó.
Entre los participantes de la Jornada, se contó el ex viceministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, quien remarcó que "la articulación entre el sector privado, sociedad civil y el Estado está funcionando", pero "necesitamos acelerar, porque no podemos quedarnos los próximos cinco años que serán de crecimiento, haciendo el diagnóstico".
"Hoy desde el gobierno local y desde la máxima autoridad del país hay un reconocimiento de la importancia de la articulación público-privada", indicó el titular del consejo de Administración de la Fundación Compromiso, Miguel Pellerano, quien recordó las palabras de la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner.
Ayer, la Presidenta destacó que "el gran desafío es articular entre el Estado y los empresarios con políticas activas como ocurre en todos los estados nacionales, que serán aprovechadas por los empresarios para conquistar nuevos mercados, mercados externos, porque somos 40 millones y necesitamos una escala global, y por ella vamos".
También la directora ejecutiva de la fundación, Beatriz Anchorena, instó a los más de 300 participantes de las jornadas a discutir porque "como decía el ex presidente Néstor Kirchner, hay que ser políticamente incorrecto, es hora de la militancia ciudadana".
La décimo sexta jornada nacional del Sector Social reúne los trabajos de funcionarios, empresarios y dirigentes sociales logrados en las cuatro jornadas regionales realizadas este año en la zona centro, el NEA, el NOA y la Patagonia.
El objetivo de esta jornada es coincidir en los modelos de articulación entre el sector público, las empresas, las ONG y la academia para diferentes áreas que alcancen "impacto nacional".
Pellerano, en diálogo con Télam, señaló que "en los últimos diez años se logró que tanto el sector público como las empresas dejaran de pensar que el único camino era que cada uno hiciera mejor su trabajo".
"El cambio es que ahora se reconoce que eso no alcanza para generar un desarrollo económico, con inclusión social y respeto por el medio ambiente", agregó.
Entre los participantes de la Jornada, se contó el ex viceministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, quien remarcó que "la articulación entre el sector privado, sociedad civil y el Estado está funcionando", pero "necesitamos acelerar, porque no podemos quedarnos los próximos cinco años que serán de crecimiento, haciendo el diagnóstico".
Premian a microemprendedores
(publicado en revista Mercado, noviembre de 2010)
El certamen organizado por Citi, Fundación Andares y La Nación busca difundir la importancia de las microfinanzas para el desarrollo económico y social de la Argentina.
La convocatoria estuvo dirigida a microemprendedores de bajos recursos, que tengan un crédito activo en instituciones de microfinanzas. Para participar del concurso, los microemprendedores tuvieron que presentarse a través de la institución que les concedió el préstamo, siendo sus asesores de crédito quienes asistirán a sus clientes en la presentación.
Se evaluó tanto la actitud emprendedora como el éxito económico del emprendimiento y el impacto de estos resultados en el nivel de vida del emprendedor y su entorno, entre otros criterios. Se establecieron dos categorías: producción y servicios, con premios de $ 15.000, $10.000 y $5.000 para los tres primeros puestos, respectivamente.
En la categoría Producción los ganadores fueron: María Cecilia Suárez (Fundación Banco de Córdoba), Patricia Perez (Promujer) y Paola Vanesa Quevedo (Asociación Civil Mujeres 2000). Mientras que, en Servicios distinguieron a: Liliana Beatriz Herrera (Asociación Civil Mujeres 2000), Daniel Horacio Barrera (La Nueva Argentina), y Nora Beatriz Ríos (Ar Emba – Solidagro).
También se entregó una notebook a los asesores de crédito de los microemprendedores ganadores, mientras que las instituciones de microfinanzas de las que provienen los microemprendedores ganadores fueron reconocidas con una mención.
La selección estuvo a cargo del jurado integrado por: Carlos March, responsable de la Estrategia Nacional de Fundación Avina en Argentina, Julián Costábile, presidente de la Red Argentina de Instituciones de Microcrédito (RADIM), Daniel Arroyo, director de Fuerza Solidaria, Norberto Frigerio, director de Relaciones Institucionales de La Nación, Vivianne Caumont, Country Financial Officer de Citi Argentina y Pablo Caride, director ejecutivo de Fundación Andares.
El certamen organizado por Citi, Fundación Andares y La Nación busca difundir la importancia de las microfinanzas para el desarrollo económico y social de la Argentina.
La convocatoria estuvo dirigida a microemprendedores de bajos recursos, que tengan un crédito activo en instituciones de microfinanzas. Para participar del concurso, los microemprendedores tuvieron que presentarse a través de la institución que les concedió el préstamo, siendo sus asesores de crédito quienes asistirán a sus clientes en la presentación.
Se evaluó tanto la actitud emprendedora como el éxito económico del emprendimiento y el impacto de estos resultados en el nivel de vida del emprendedor y su entorno, entre otros criterios. Se establecieron dos categorías: producción y servicios, con premios de $ 15.000, $10.000 y $5.000 para los tres primeros puestos, respectivamente.
En la categoría Producción los ganadores fueron: María Cecilia Suárez (Fundación Banco de Córdoba), Patricia Perez (Promujer) y Paola Vanesa Quevedo (Asociación Civil Mujeres 2000). Mientras que, en Servicios distinguieron a: Liliana Beatriz Herrera (Asociación Civil Mujeres 2000), Daniel Horacio Barrera (La Nueva Argentina), y Nora Beatriz Ríos (Ar Emba – Solidagro).
También se entregó una notebook a los asesores de crédito de los microemprendedores ganadores, mientras que las instituciones de microfinanzas de las que provienen los microemprendedores ganadores fueron reconocidas con una mención.
La selección estuvo a cargo del jurado integrado por: Carlos March, responsable de la Estrategia Nacional de Fundación Avina en Argentina, Julián Costábile, presidente de la Red Argentina de Instituciones de Microcrédito (RADIM), Daniel Arroyo, director de Fuerza Solidaria, Norberto Frigerio, director de Relaciones Institucionales de La Nación, Vivianne Caumont, Country Financial Officer de Citi Argentina y Pablo Caride, director ejecutivo de Fundación Andares.
jueves, 4 de noviembre de 2010
Presentan informe sobre becas educativas en Salta
El ex ministro de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires, Daniel Arroyo, presentará este viernes 5 de noviembre el “Informe sobre los Programas de Becas Educativas en la Argentina” en la ciudad de Salta.
Financiado por el BBVA Banco Francés, se trata de una investigación sobre los principales programas de becas que hayan realizado el sector privado y las organizaciones de la sociedad civil (OSC) durante 2009 en la Argentina. Se identificaron y describieron 13 programas, que suman un total de 10.797 becas escolares, terciarias y universitarias. Se analizaron en profundidad 9 de ellos.
“Se trata de una investigación que puede ser considerada como uno de los pilares fundamentales a la hora de abordar el análisis de políticas socioeducativas, dado que constituye una aproximación diagnóstica valiosa, en tanto indaga un universo de estudio poco abordado aún, como son los programas de becas” afirma Arroyo.
El informe apunta a identificar los distintos mecanismos que son usados para administrar las becas vigentes y poder aprender de los resultados obtenidos por cada uno.
Financiado por el BBVA Banco Francés, se trata de una investigación sobre los principales programas de becas que hayan realizado el sector privado y las organizaciones de la sociedad civil (OSC) durante 2009 en la Argentina. Se identificaron y describieron 13 programas, que suman un total de 10.797 becas escolares, terciarias y universitarias. Se analizaron en profundidad 9 de ellos.
“Se trata de una investigación que puede ser considerada como uno de los pilares fundamentales a la hora de abordar el análisis de políticas socioeducativas, dado que constituye una aproximación diagnóstica valiosa, en tanto indaga un universo de estudio poco abordado aún, como son los programas de becas” afirma Arroyo.
El informe apunta a identificar los distintos mecanismos que son usados para administrar las becas vigentes y poder aprender de los resultados obtenidos por cada uno.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Jornada Argentina del Sector Social

Bajo el lema “Articulación público-privada. Estrategias de desarrollo local con inclusión social” este jueves 4 y el viernes 5 de noviembre se realizará la XVI Jornada Argentina del Sector Social en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), Lima 717, Ciudad de Buenos Aires. La Jornada es organizada por la Fundación Compromiso y cuenta con el apoyo de organismos públicos, empresas y organizaciones de la sociedad civil.
Daniel Arroyo participará en el plenario sobre “Marco conceptual: diagnóstico, competencias y desafíos”, que se llevará a cabo el jueves a las 9.30. En el panel estará acompañado por Félix Mitnik (director del Programa de desarrollo Territorial de la Agencia de Desarrollo Económico de la Ciudad de Córdoba); y María del Carmen Tamargo (socióloga, especialista en el diseño, gestión y evaluación de proyectos sociales y políticas públicas). La moderadora será Marcel Peralta, de la Fundación Compromiso.
El encuentro se plantea como un espacio en el que representantes de los tres sectores (público, social y productivo) puedan capacitarse y construir en forma conjunta sobre el proceso de constitución, desarrollo y sostenibilidad de las alianzas público privadas y su impacto en la generación de estrategias de desarrollo local sustentable.
Está orientada a representantes de ONGs, empresas y funcionarios públicos, es gratuita, con inscripción previa. Existe un fondo de becas de viático para ONGs del interior del país. Para informes e inscripción, por favor ingresar en www.compromiso.org, o comunicarse a jornada@compromiso.org o al (011) 4867-6065 / (011) 15 3229 2503 de lunes a viernes de 10 a 17hs.
Murió un hombre distinto
(publicada en el diario Página/12, miércoles 3 de noviembre de 2010)
Por Daniel Arroyo
Ex secretario de Políticas Sociales de la Nación del gobierno de Néstor Kirchner.
Comencé a viajar con continuidad a Santa Cruz a partir del año ’95, apoyando distintas acciones en materia de política social que encaraba el gobierno provincial de Néstor Kirchner a través del ministerio que conducía Alicia Kirchner. Seguí la consulta popular que encaró el entonces gobernador, que lo dio como amplio ganador y le permitió una reforma constitucional. No quedaba claro si iba a llegar al 50 por ciento de los votos en el medio de la campaña y me sorprendió la tranquilidad con la que planteaba que “si la gente votaba por la reforma iba por un nuevo período y si no, no pasaba nada”. La misma tranquilidad con la que lo vi encarar la campaña presidencial de 2003, sin tensiones y con la convicción de que se aceleraba su tiempo. El creía que iba a ser presidente en 2007 y, crisis de 2001 mediante, llegó antes y empezó a todo vapor un proceso de cambio que vamos a comprender en su totalidad cuando se escriban los libros de historia dentro de 20 años.
Mi contacto con Néstor Kirchner fue realmente escaso. Pero le seguí los pasos desde los muchísimos viajes que hice cuando gobernaba Santa Cruz y, luego, como secretario de Políticas Sociales del Ministerio de Desarrollo Social de su gobierno nacional. Un hombre que nació a 3 mil kilómetros de donde pasa todo en Argentina, llegó sin ataduras al gobierno nacional y encaró las acciones que quería encarar. Honró su “mítico” discurso en el Congreso el día de su asunción, cuando planteó que sus convicciones no las iba a dejar en la puerta de la Casa Rosada. Cumplió y eso de por sí ya lo hace un hombre distinto en nuestro país.
Jugó fuerte por lo que creía: obra pública, derechos humanos, keynesianismo, desendeudamiento, superávit fiscal, políticas sociales amplias, concentración de recursos, fortalecimiento de la política, no reconocimiento de los actores empresarios, eclesiásticos, etc. Incorporó algunas convicciones nuevas en los últimos tiempos, como la Asignación Universal por Hijo, la ley de medios y la reforma política. Siempre jugando fuerte, siempre al límite, siempre con una inteligencia y una sagacidad que sólo tienen los distintos, los muy capaces. Los que creen en lo que hacen y ven algo diferente a lo que los demás ven.
Comenzó con la transversalidad y la idea de recrear el sistema político argentino. No la abandonó nunca (aunque por momentos pareció que sí) y se reencontró con el peronismo. Entiendo que la idea de un peronismo progresista que combine lo popular, lo multitudinario con programas de centroizquierda estuvo siempre en su cabeza. Lentamente fue configurando un sistema de partidos con una derecha y un progresismo. Fue llevando a la Argentina hacia allí, de manera rara, a los tumbos, pero la fue llevando hacia allí.
No fue un presidente más para la Argentina. Fue el mejor presidente que dio la democracia del ’83 para acá. La política, que en los ’90 estuvo presa de las recetas económicas, debe darle las gracias. La sociedad, que tocó fondo en el 2001, también debe darle las gracias por haber reconstruido un sistema de funcionamiento y un crecimiento económico que no es sólo viento de cola. Si hay más jóvenes politizados, si hay más debate en la opinión pública, si hay tensión es porque el país está vivo. En gran parte se lo debemos a este hombre distinto que dejó todo. Que, como siempre dijo, con su “verdad relativa” fue hasta el final. La historia muy cada tanto nos regala un hombre de estas características. Alguien del que hay mucho que aprender.
Por Daniel Arroyo
Ex secretario de Políticas Sociales de la Nación del gobierno de Néstor Kirchner.
Comencé a viajar con continuidad a Santa Cruz a partir del año ’95, apoyando distintas acciones en materia de política social que encaraba el gobierno provincial de Néstor Kirchner a través del ministerio que conducía Alicia Kirchner. Seguí la consulta popular que encaró el entonces gobernador, que lo dio como amplio ganador y le permitió una reforma constitucional. No quedaba claro si iba a llegar al 50 por ciento de los votos en el medio de la campaña y me sorprendió la tranquilidad con la que planteaba que “si la gente votaba por la reforma iba por un nuevo período y si no, no pasaba nada”. La misma tranquilidad con la que lo vi encarar la campaña presidencial de 2003, sin tensiones y con la convicción de que se aceleraba su tiempo. El creía que iba a ser presidente en 2007 y, crisis de 2001 mediante, llegó antes y empezó a todo vapor un proceso de cambio que vamos a comprender en su totalidad cuando se escriban los libros de historia dentro de 20 años.
Mi contacto con Néstor Kirchner fue realmente escaso. Pero le seguí los pasos desde los muchísimos viajes que hice cuando gobernaba Santa Cruz y, luego, como secretario de Políticas Sociales del Ministerio de Desarrollo Social de su gobierno nacional. Un hombre que nació a 3 mil kilómetros de donde pasa todo en Argentina, llegó sin ataduras al gobierno nacional y encaró las acciones que quería encarar. Honró su “mítico” discurso en el Congreso el día de su asunción, cuando planteó que sus convicciones no las iba a dejar en la puerta de la Casa Rosada. Cumplió y eso de por sí ya lo hace un hombre distinto en nuestro país.
Jugó fuerte por lo que creía: obra pública, derechos humanos, keynesianismo, desendeudamiento, superávit fiscal, políticas sociales amplias, concentración de recursos, fortalecimiento de la política, no reconocimiento de los actores empresarios, eclesiásticos, etc. Incorporó algunas convicciones nuevas en los últimos tiempos, como la Asignación Universal por Hijo, la ley de medios y la reforma política. Siempre jugando fuerte, siempre al límite, siempre con una inteligencia y una sagacidad que sólo tienen los distintos, los muy capaces. Los que creen en lo que hacen y ven algo diferente a lo que los demás ven.
Comenzó con la transversalidad y la idea de recrear el sistema político argentino. No la abandonó nunca (aunque por momentos pareció que sí) y se reencontró con el peronismo. Entiendo que la idea de un peronismo progresista que combine lo popular, lo multitudinario con programas de centroizquierda estuvo siempre en su cabeza. Lentamente fue configurando un sistema de partidos con una derecha y un progresismo. Fue llevando a la Argentina hacia allí, de manera rara, a los tumbos, pero la fue llevando hacia allí.
No fue un presidente más para la Argentina. Fue el mejor presidente que dio la democracia del ’83 para acá. La política, que en los ’90 estuvo presa de las recetas económicas, debe darle las gracias. La sociedad, que tocó fondo en el 2001, también debe darle las gracias por haber reconstruido un sistema de funcionamiento y un crecimiento económico que no es sólo viento de cola. Si hay más jóvenes politizados, si hay más debate en la opinión pública, si hay tensión es porque el país está vivo. En gran parte se lo debemos a este hombre distinto que dejó todo. Que, como siempre dijo, con su “verdad relativa” fue hasta el final. La historia muy cada tanto nos regala un hombre de estas características. Alguien del que hay mucho que aprender.
lunes, 1 de noviembre de 2010
Jornadas de las organizaciones sociales en Salta
Daniel Arroyo brindará una conferencia este miércoles 3 de noviembre en las Jornadas de las Organizaciones de la Sociedad Civil del Departamento de San Martín que se realizarán en la ciudad de General Mosconi, provincia de Salta.
Arroyo dialogará sobre “el rol de las organizaciones sociales en la Argentina de los próximos cinco años”. Organizado por Tecpetrol, las jornadas apuntan a brindar un espacio de capacitación, actualización, intercambio y difusión de actividades y emprendimientos en las áreas de acción comunitaria, desarrollo social y prácticas de ciudadanía, llevadas adelante por organizaciones de la sociedad civil. Participarán CTC Mosconi, VyACE, Cáritas, Bomberos Voluntarios, INTA, pequeños productores, instituciones educativas, entidades deportivas, clubes, asociaciones vecinales, fundaciones, municipios, hospitales y sindicatos.
En el encuentro también partiparán Jorgelina Bellagamba (directora general de Responsabilidad Social Empresaria del Gobierno de la Provincia de Salta); Isidro Ruarte (intendente Municipal de Mosconi); Américo Villa (secretario general de UOCRA; entre otros.
Arroyo dialogará sobre “el rol de las organizaciones sociales en la Argentina de los próximos cinco años”. Organizado por Tecpetrol, las jornadas apuntan a brindar un espacio de capacitación, actualización, intercambio y difusión de actividades y emprendimientos en las áreas de acción comunitaria, desarrollo social y prácticas de ciudadanía, llevadas adelante por organizaciones de la sociedad civil. Participarán CTC Mosconi, VyACE, Cáritas, Bomberos Voluntarios, INTA, pequeños productores, instituciones educativas, entidades deportivas, clubes, asociaciones vecinales, fundaciones, municipios, hospitales y sindicatos.
En el encuentro también partiparán Jorgelina Bellagamba (directora general de Responsabilidad Social Empresaria del Gobierno de la Provincia de Salta); Isidro Ruarte (intendente Municipal de Mosconi); Américo Villa (secretario general de UOCRA; entre otros.
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