sábado, 9 de julio de 2016

#BicentenarioDeLaIndependencia



Ni la corrupción, ni el ajuste. Un cambio justo y ético es posible.
 
El tiempo de celebración del Bicentenario de la Independencia es un tiempo para reflexionar sobre como quisiéramos ser recordados en la historia. También es un tiempo para redescubrir que todos tenemos una misión en la vida para ayudar a mejorar la vida de los demás. Y asumir nuestra misión depende de nuestra acción ya, ahora. Podemos tener un futuro mejor, sólo si nos animamos a participar y a cambiar el presente. 
 
Estoy convencido que si la buena gente no participa quedan los “vivos” y los inescrupulosos. Es un tiempo para participar, para poner el cuerpo, para generar redes y para unirnos con el objetivo de saldar la grieta de la desigualdad desigual.  

Ni la corrupción, ni el ajuste deberían identificar este tiempo de nuestra historia.  Es un presente que entre todos podemos y debemos superar. Tengamos esperanza, somos una inmensa mayoría los que apostamos a vivir en una Argentina de la honestidad, de la equidad y de una mayor igualdad de oportunidades.
 
Qué bueno sería ser recordados en la historia como la generación que con valentía frenó el narcotráfico  y la corrupción.
 
También que bueno sería ser recordados en la historia como la generación que con sensibilidad y solidaridad redujo la pobreza y promovió el progreso social.
 
Y para que haya más equidad y justicia social necesitamos encontrarnos, dialogar, debatir y consensuar más. Este 9 de Julio de 2016, y a partir de ahora, cada uno donde esté podría hacer oír su voz y solicitar que se convoque a una Mesa de Diálogo para garantizar un gran acuerdo económico y social. 

Este 9 de Julio de 2016 es un día para reafirmar que un cambio justo y ético es posible y que si participamos todos podemos lograrlo.

miércoles, 6 de julio de 2016

Arroyo en El Economista:“El Gobierno se sostiene más por expectativas que por resultados"

En diálogo con El Economista, Daniel Arroyo habla de la situación social del país luego de un semestre de Macrinomics, ofrece su visión sobre el famoso segundo semestre y señala cuáles son las cosas que no entiende el Gobierno sobre cómo funciona el país.
Lic. Daniel Arroyo (Presidente Red PAR)
La lectura oficial es que en diciembre estábamos caminando hacia un precipicio y que la política económica intentó retraer al país de ese abismo. Sin embargo, lo que vimos en este primer semestre se asemeja bastante a una caída precipitada. ¿Cómo lo ven ustedes desde el Frente Renovador?
El Gobierno tomó un enfermo con 39 grados de temperatura. No creo que hayamos estado en el precipicio pero, objetivamente, del 2011 al 2015 la situación social empeoró y la política económica fue muy errática. Se tomó, como decía, un enfermo con 39 grados de temperatura pero se le metió un ajuste encima y el enfermo ahora tiene 41 grados. Es objetivo que tomó una situación crítica y que las políticas que encaró empeoraron la situación social. A mí me parece que se hicieron todas las cuestiones todas juntas. La inflación que se espiralizó: arrancó con alimentos, después con transportes y luego con tarifas. Hubo un parate en la construcción y en las changas. En Argentina, una tercera parte trabaja informalmente: el gasista, el plomero o el carpintero. Gente que trabaja por su propia cuenta. Al pararse la construcción, y también añado el textil, ese mundo se complicó mucho. Por último, los despidos en el sector público y en el sector privado. Todo eso empeoró la situación social. El Gobierno tiene clara la orientación económica que quiere hacer, pero no tiene claro qué hacer con el mercado laboral ni cómo crear empleo ni cómo generar el desarrollo a través del Estado. En ese sentido, tiene falencias o no lo ha planificado hasta acá.

El Gobierno dice que mantuvo y profundizó la política social, un tema que usted conoce muy bien. Evidentemente, con eso no alcanzó…
No. Está claro que Gobierno no tuvo una política de quitar planes sociales, más allá de las discusiones que se han tenido en algunos casos puntuales como el Plan Fines o el Progresar. No cambió la estructura general y, objetivamente, ha mantenido los planes. Lo que ha planteado como avance son cuatro cuestiones (la reducción del IVA a la canasta básica de alimentos, la aplicación de la AUH a los monotributistas, la suba del seguro de desempleo a más de $3.000 y los cambios al sistema jubilatorio) han sido anuncios que no han sucedido aún. Van a generar algún nivel de transferencia de recursos, pero que hasta ahora no ha sucedido. En cuanto a tiempos, el manejo fue muy desigual. Hubo un ajuste muy fuerte y se anunciaron medidas compensatorias, que no son tan amplias y que hasta ahora, como decía, no pasaron. No hay nadie que haya pasado la tarjeta y se le haya devuelto el IVA o no hay nadie que haya cobrado $3.000 por el seguro de desempleo.

Arranca el segundo semestre con la expectativa de que haya un quiebre en las tendencias macroeconómicas, más allá de que ha perdido esta tesis cierto entusiasmo en el Gobierno sino en la profesión económica. ¿Cómo están viendo ustedes este segundo semestre y vamos a ver algo muy distinto?
La economía entró en recesión y ese proceso no parece que vaya a cambiar en el segundo semestre. Vamos ir hacia una baja de la inflación, pero en parte por producto de la recesión y el parate de la actividad económica. El Gobierno sigue confiando en algo que verdaderamente es equivocado en Argentina y es que cuando hay inversión eso se va a derramar sobre el empleo. Todo parece indicar que las inversiones que se consiguen serán para el sector financiero o el sector primario, como soja o minería, que no mueven el nivel de empleo. Los sectores que mueven el empleo en Argentina son la construcción, el textil, el turismo y el metalmecánico. Tengo la impresión que vamos un segundo semestre en que veremos una baja de inflación y cierta estabilidad en las condiciones macroeconómicas, pero para que haya mejora social hace falta políticas activas tanto lo que hace a control de precio como a generar cadenas productivas que no parecen hasta acá estar en la agenda del Gobierno.

Varios economistas ven un punto de inflexión y sostienen que el Gobierno empieza a preocuparse más por la economía real: el gasto público está creciendo otra vez y está este gran paquete jubilatorio que va a inyectar muchos pesos por debajo de la pirámide. ¿Cree que este cambio no alcanza para que haya un quiebre?
Me parece que hay un cambio en la orientación del Gobierno, aunque no en la políticas sino en la orientación. El Gobierno creyó mucho en el tema de que el sector empresario iba a tener buenas expectativas, iba a volcar recursos y creyó mucho que la palabra del Presidente y cierto esquema económico más confiable se tradujera en inversiones rápidas. Me da la impresión que en el último tiempo, empezó a sentir que eso no era evidente ni inmediato y empezó a imaginar mecanismos de más transferencias de recursos. Los más claros son el blanqueo y la reforma jubilatoria. De hecho, ha vuelto a pensar el tema de los Precios Cuidados. Han encarado algunos mecanismos con más intervención del Estado y abandonado la creencia de que esto se va a acomodar automáticamente.

Podemos añadir el próximo lanzamiento del Procrear…
La idea de que el mercado no lo va a acomodar solo y que sin Estado no va a haber infraestructura y movimiento. Cambió eso en su cabeza y eso es bueno porque la creencia anterior no tiene que ver con la realidad del funcionamiento de la economía argentina. Me da la impresión que hay tres problemas conceptuales en el Gobierno. Uno es que no entiende el mercado informal del trabajo. No entiende que lo que no está en los cuadros y las estadísticas es una gran parte: casi el 40% de la gente que trabaja, que está asociada al mercado interno y sobre todo a la construcción, el textil y el comercio, y que cuando parás el mercado interno, se te desacomoda una gran parte de la población que no la tenés registrada en estadísticas pero que es el problema social del conurbano, por ejemplo. La segunda cuestión que hay que revisar es que para que la obra pública se ponga en marcha, además de acelerar los procesos, hay que equilibrar entre obra pública de mucha tecnología y estratégica para el país y, por otro lado, otra que genere trabajo. Si no hay muchas pequeñas obras de saneamientos, de núcleos húmedos y pequeña obra de infraestructura, es de decir, pico y pala, no va a cambiar mucho la situación del desempleo en Argentina aunque se construyan muchos kilómetros de rutas. Lo tercero es que sigue sin entender bien el sistema de precios. Si no se mete en las cadenas de producción y el tambero que produce vende a $3,40 y el litro de leche llega a $22 pesos a la góndola, si no hace nada en el medio, si no interviene, si no fortalece a los que producen y no establece ningún criterio, algún Consejo Económico Social o alguna mesa de diálogo, algún criterio para fijar metas de inflación y de crecimiento, no veo que la inflación vaya a cambiar mucho aunque baje producto de la recesión. Esas tres cosas diría que son las cuestiones en las que el Gobierno no ve con claridad cómo funcionan las problemáticas argentinas y por eso sigue desacomodándose la situación social.

Es una probabilidad que el país llegue a las elecciones del 2017 con algunos temas de la agenda que se debatían en la campaña 2015 solucionados, pero con otros igual o incluso agravados: la no creación de empleo privado, una inflación que este año que va a ser la mayor al 40%, una economía que siga en recesión o estancada. ¿Ustedes lo ven así y ese va a ser un poco el eje de la campaña del Frente Renovador en 2017?
Sí, ese va a ser el eje: economía real y trabajo. Para mí las dos áreas clave que tiene el Gobierno, más allá de a quien sea el Presidente, son la Secretaría de Empleo y la de Comercio. Lo que encaren en esas áreas van a definir lo que pase y cómo vivamos los argentinos los próximos tiempos y el debate conceptual va a tener que ver con cómo hacemos para fortalecer más la actividad productiva y cómo se va a generar empleo. Ese va a ser el debate central. Hoy, en términos de expectativas, el Gobierno tiene una doble mirada por parte de la sociedad. El que la pasa mal, quiere que al Gobierno le vaya bien. En los barrios hay situaciones muy críticas y las personas, que saben que está perdiendo ingresos y que la cosa se está complicando, dicen ‘ojalá que esto funcione y que la cosa salga porque no quiero volver a empezar’. Las ganas de que las cosas vayan bien le juegan a favor al Gobierno, que se sostiene hoy por expectativas y no por resultados. Esa brecha debería acortarse de cara a las elecciones. Si no se le va a hacer más cuesta arriba.

Vemos que el Frente Renovador comienza a hablar con el peronismo tradicional nuevamente, pero también está la posibilidad de que confluya con una opción de centroizquierda por fuera del peronismo con Margarita Stolbizer. ¿Qué nos puede anticipar?
Falta mucho. Lo que aprendí es que los procesos electorales en términos de alianzas concretas y candidaturas terminan de definirse en los últimos días. Lo que aspiro es que el Frente Renovador vaya ampliándose y además de incorporar personas que tienen una mirada muy republicana, como el caso de Stolbizer, podemos incorporar parte del mundo del peronismo, movimientos sociales y gente que trabaja en los barrios. Eso sería un punto significativo. No tengo claro sobre si va a haber grandes alianzas electorales. Como decía, eso se define al final y nadie puede predecir algo así hoy. Aspiro que podamos tener una agenda común de trabajo, ampliar las miradas y tener una confluencia importante de distintos sectores de cara al 2017.

Fuente:http://www.eleconomista.com.ar/2016-07-el-gobierno-se-sostiene-mas-por-expectativas-que-por-resultados/

viernes, 1 de julio de 2016

Daniel Arroyo disertó sobre “Juventud y Pobreza” en Córdoba


El pasado 21 de Junio se llevó a cabo la conferencia brindada por el licenciado Daniel Arroyo en el Auditorio Presidente Perón de la Ciudad de las Artes.

Jóvenes y adultos se reunieron en el Auditorio de la Ciudad de las Artes para participar de la conferencia brindada por el licenciado en Ciencia Política, Daniel Arroyo, quien disertó sobre el tema: “Juventud y Pobreza”.

La apertura estuvo a cargo de la rectora de la Universidad Provincial de Córdoba, Isabel E. Bohorquez; los representantes de la Fundación Konrad Adenauer en Argentina -Olaf Jacob- y de la Asociación Civil Estudios Populares -Daniel Cardozo-; y el presidente de la Agencia Córdoba Joven, Paulo Cassinerio, quien hizo referencia a los planes y programas orientados a la población joven que lleva adelante el Estado Provincial en todo el territorio cordobés.

El licenciado Arroyo, por su parte, abordó la problemática de la llamada “grieta de los Argentinos”, la cual –aseveró- “es la grieta de la desigualdad social” y también planteó propuestas para lograr un mayor equilibrio. Además, destacó las políticas sociales que incluyen a los jóvenes de la Provincia, entre los cuales se destacan el Boleto Educativo Gratuito, el programa Primer Paso y la Agencia Córdoba Joven, e instó a actuar de inmediato para mejorar su realidad: “Los jóvenes son el futuro siempre y cuando tengan presente”, dijo.
Daniel Arroyo es licenciado en Ciencia Política y profesor de la Maestría en FLACSO. Fue presidente de FONCAP, secretario de Políticas Sociales de la Nación y Ministro de Desarrollo Social de la Provincia de Buenos Aires. Actualmente es Presidente de la Red de Prioridades Argentinas.

Daniel Arroyo en #Junín


El viernes 1 de julio estará Daniel Arroyo en la UNNOBA, con la charla abierta “La grieta social en Argentina, desafíos y propuestas”. El encuentro será a las 19 en el Aula Magna, Roque Sáenz Peña 456, Junín.

El encuentro es organizado por el Instituto de Política y Gobierno, junto a la Fundación Ciudad Abierta.
Daniel Arroyo es docente universitario. Se ha desempeñado como viceministro de la Nación y Ministro de Desarrollo Social en la provincia. Actualmente, conforma el directorio del Banco Provincia.


miércoles, 15 de junio de 2016

Hoy daré una conferencia sobre transparencia en las políticas sociales en el "Diplomado de transparencia institucional"
La corrupción siempre genera más pobreza. La honestidad es fundamental para el verdadero desarrollo social 

martes, 14 de junio de 2016

Diálogo para reducir entre todos la pobreza


Las divisiones políticas - que con diálogo, debate productivo y consenso podemos ir cerrando - no nos debería impedir dejar de sentir y dejar de ver que la gran grieta de los Argentinos es la grieta de la desigualdad social.

Esta grieta social se refleja en que hoy vivimos en 4 Argentinas: una de la pobreza estructural que recibe planes sociales; otra de los sectores vulnerables, que son los trabajadores informales y las personas que viven de changas que van siendo los nuevos pobres; otra de la clase media que vive una movilidad social precaria de ascensos y descensos y otra de la clase alta que tiene una movilidad social garantizada.

En nuestro tiempo, a nivel global, regional y local emerge una nueva y multidimensional cuestión social, laboral y productiva - que ya no solo afecta a la pobreza estructural y a los sectores vulnerables, sino también ahora a parte de la clase media – y que a mí me parece podemos resumir en las siguientes 12 realidades:

1.    El hijo de un joven que viene de la tercera generación de excluidos ya forma parte de la cuarta generación de excluidos y así se va profundizando la reproducción intergeneracional de la pobreza.

2.    Vivimos un nuevo fenómeno de implosión social donde por el malvivir la gente revienta para adentro y eso en parte explica mucho de la ola de violencia que se vive día a día.

3.    Uno de cada tres hogares está encabezado por una mujer; las mismas ganan entre 25% y 30% menos que los hombres y sufren desigualdades múltiples  que profundizan su pobreza y la de sus hijos.

4.    Bajó el consumo de leche y de carne. Los niños sufren un cepo social, porque aún comiendo todos los días no siempre significa estar sanos; bien nutridos; bien alimentados; crecer bien y aprender bien.

5.    El titulo secundario y hasta el universitario ya no siempre garantiza un trabajo formal con un buen salario.

6.    Tener un trabajo formal ya no siempre garantiza salir de la pobreza.

7.    Tener una jubilación o una pensión ya no siempre garantiza comer bien y poder comprar remedios y además hoy va surgiendo una nueva generación de adultos sin aportes previsionales.

8.    Junto a 1.500.000 jóvenes que ni estudian, ni trabajan, va surgiendo una nueva generación de jóvenes sin formación laboral para el siglo 21.  

9.    Una mamá con su hijo adicto rebota en todos lados por la falta de centros de asistencia de las adicciones y la cultura del esfuerzo se va frenando cuando el que vende droga gana más que él que trabaja.

10.  Tener un buen trabajo y un buen salario ya no siempre garantiza poder comprar la vivienda propia y va surgiendo una nueva generación de inquilinos en lugar de propietarios.

11.  Para los micro, pequeños y medianos  empresarios y productores invertir en producir ya no siempre significa tener ganancias.

12.  Hay un cepo a la solidaridad cuando las entidades sin fines de lucro tienen casi los mismos costos que una empresa de juegos de azar.

Las problemáticas multidimensionales como las que estamos viviendo implican nuevos enfoques y nuevos abordajes multidimensionales. Debemos generar nuevas concertaciones donde lo social, lo laboral y lo productivo vayan de la mano,  porque ni todo lo puede resolver el Estado, ni todo lo puede resolver el mercado. Necesitamos redes de gestión y gestiones que funcionen en red con otros actores públicos, privados y de la sociedad civil.

El diálogo intersectorial es fundamental para contribuir entre todos a reducir la pobreza, para promover la movilidad social ascendente y para fortalecer a los micro, pequeños y medianos productores, comerciantes y empresarios.

La Argentina del Bicentenario necesita ya, en forma urgente institucionalizar el diálogo intersectorial por medio de la convocatoria a un Consejo Económico y Social. El diálogo intersectorial es garantía de calidad institucional y de innovación de gestión. Creo en las políticas públicas participativas que se diseñan, se implementan y se evalúan con la experiencia y el conocimiento de los gobiernos, de los trabajadores y de los productores.

Este Consejo es una oportunidad de una mayor unión nacional y para ir pasando de las políticas públicas aisladas a una nueva generación de políticas públicas del siglo 21 integrales, integradoras e intersectoriales.

En este tiempo de celebración del Bicentenario que bueno sería que 2016-2026 quede en la historia como una década del diálogo y de los consensos que se transformen en nuevas políticas públicas. La educación debe volver a facilitar  el acceso a un trabajo formal con un buen salario. Un buen trabajo debe volver a permitir comprar el terreno y el techo propio. Invertir y producir debe volver a ser sinónimo de crear buenos trabajos y de tener buenas ganancias. Soy aquellos de los que creen que es posible una Argentina donde el que estudia, el que trabaja y el que produce sea al que mejor le vaya en el barrio, en el pueblo y en la ciudad. 

Daniel Arroyo
Presidente de la Red de Prioridades Argentinas
(Red PAR)