viernes, 27 de diciembre de 2013

jueves, 26 de diciembre de 2013

Daniel Arroyo en radio Continental

Hoy Daniel Arroyo fue entrevistado por Alfredo Leuco en el programa "Bravo Continental" sobre la situación social argentina.


viernes, 20 de diciembre de 2013

Daniel Arroyo en "14 Días"

Este domingo a las 21 hs, Daniel Arroyo estará en el programa "14 Días" junto a Charly Fernandez que transmite América 24. Los temas a tratar serán la situación social en argentina y los desafíos que se vienen.

martes, 17 de diciembre de 2013

Daniel Arroyo en canal Metro

Mañana miércoles a las 18:30 hs Daniel Arroyo estará en el programa "ESE" de María Belén Aramburu que transmite canal Metro. Los saqueos y la situación social argentina serán algunos de los temas a tratar.


Daniel Arroyo en El Cronista TV

                   

Daniel Arroyo en radio Milenium

Esta mañana, Daniel Arroyo estuvo conversando sobre los saqueos y la situación social en nuestro país con Charly Fernández en su programa "Claro y sencillo" que transmite radio Milenium.

                                             
                                                              

lunes, 16 de diciembre de 2013

Diezmados por la inflación, los planes ya no contienen

Por Lucrecia Bullrich
Publicado en La Nación el día domingo 15 de diciembre de 2013

Fueron durante años la principal estrategia de ayuda social del Gobierno, pero hoy parecen no alcanzar para satisfacer las demandas.

Igual que los salarios de los sectores público y privado, los planes sociales sufren de lleno el impacto de la inflación. Pero, a diferencia de éstos, la actualización del beneficio que reciben quienes necesitan la asistencia del Estado para sobrevivir no depende de una discusión paritaria, sino de la decisión discrecional del Gobierno.
El caso paradigmático es el del plan de cooperativas Argentina Trabaja. Cuando se creó, a fines de 2009 tras la derrota del kirchnerismo en las legislativas de aquel año, alcanzaba a unas 120.000 personas que cobraban 1200 pesos mensuales. En agosto de ese año, el salario mínimo vital y móvil era apenas superior: estaba en 1400 pesos.
El año pasado, el Gobierno dispuso un aumento del plan: sumó un plus por productividad, de $ 300, y otro por presentismo, de $ 250. Desde entonces, los cooperativistas cobran 1750 pesos mensuales. El salario mínimo es hoy de $ 3300 y trepará a $ 3600 a partir de enero.
Así, el mismo plan que en su momento sirvió como red de contención quedó desdibujado por la inflación y sumó con su deterioro a la vulnerabilidad de los más pobres.
"Si se ajustara por inflación, el plan debería estar en 2900 pesos. La inflación acumulada entre agosto de 2009 y diciembre de este año es de 148%", calculó la economista de FIEL Nuria Susmel ante LA NACION.
Según el Observatorio de Datos Económicos y Sociales de la CGT de Hugo Moyano, que todos los meses publica una serie de indicadores económicos, una familia tipo (dos adultos y dos hijos menores) necesitó en noviembre último $ 6084 para no ser pobre.
La falta de actualización del Argentina Trabaja se siente fuerte en los barrios. "La pérdida de poder adquisitivo es absoluta. El deterioro se nota y explica muchos de los problemas que generan la tensión que se respira en los barrios más pobres", reflexionó ante LA NACION el coordinador nacional de Barrios de Pie, Daniel Menéndez, que maneja 3000 cupos del plan en el conurbano.
Además de denunciar "el manejo clientelar" de los planes y "las disputas brutales entre los intendentes" por los cupos en las cooperativas, Menéndez sumó un elemento coyuntural al panorama. "Hay un parate muy fuerte en las changas, que es a lo que recurre la mayoría de los que cobran planes para completar sus ingresos mensuales", dijo.
Con el diagnóstico de Menéndez coincidió Juan Carlos Alderete, líder de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), otra de las organizaciones que, por no ser kirchnerista, pierde en el reparto de los planes.
"El atraso en [el valor de] los planes es otra muestra de la ceguera del Gobierno, que quiere hacernos creer que estamos en el país de las maravillas. La situación está empeorando. Lo notamos en los comedores, donde cada vez vienen más chicos y más gente grande", detalló a LA NACION.
Según el último informe de gasto social de la Fundación Konrad Adenauer, el gasto anual en el Argentina Trabaja, que depende del Ministerio de Desarrollo Social, aumentó apenas el 7,8% desde su creación. En 2010 insumió $ 3782,5 millones y este año, $ 4079,1 millones.
Ese mismo reporte da cuenta de la previsión de gasto para el año próximo. Según las partidas del presupuesto (siempre sujetas a modificaciones vía superpoderes del jefe de Gabinete), el Estado destinará 5006,8 millones de pesos al Argentina Trabaja que, también de acuerdo a la previsión, llegará a más del triple de beneficiarios: 350.000.
Daniel Arroyo, secretario de Políticas Sociales de Néstor Kirchner, ex ministro bonaerense de Desarrollo Social y hoy en las filas de Sergio Massa, explicó la situación de quienes dependen de los planes sociales a partir de variables conectadas.
"Están pasando tres cosas juntas: el dinero vale menos, hay muchas menos changas en los barrios, sobre todo en construcción y en el sector textil, y se está extendiendo el sobreendeudamiento a tasas de hasta el 80%, con los créditos para los que sólo basta con presentar el DNI", describió en diálogo con LA NACION.
Arroyo también reflexionó sobre el posible vínculo entre la tensión social de los últimos días (más allá de los levantamientos de las policías) y el atraso en los planes.
"Creo que el fenómeno de los saqueos tiene que ver con la pobreza estructural, pero también con el mal vivir: la suma del hacinamiento habitacional, la falta de trabajo y los planes sociales que cada vez alcanzan para menos. Ese combo termina en violencia, tanto dentro como fuera del hogar", concluyó.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Daniel Arroyo en "Colores Primarios"

Hoy a las 23 hs Daniel Arroyo estará en el programa "Colores Primarios" de Fernando Cibeira que emite canal Metro. Los saqueos y la situación social argentina serán los temas a tratar en esta oportunidad.



“Nadie tiene claro qué puede comprar con $ 100”

Entrevista a Daniel Arroyo
Publicado en Clarín el domingo 8 de diciembre de 2013

–¿Cuánto invierte hoy el Estado en políticas sociales?

–La política social invierte $ 43.000 millones y de ese monto $38.000 son transferencias de dinero directo a la gente por pensiones, AUH, etc. Es una buena base.

- ¿Y por qué aún así hay tensión como se vio en Córdoba?

– Creo que el problema de Córdoba tiene que ver con la desintegración social. Hay mucha gente que no tiene ningún horizonte, que rápidamente accede a drogas y armas. Un pibe que sale a laburar y vuelve a la noche a su casa ganó menos que el que se la pasó todo el día vendiendo droga.

– ¿Qué consecuencias trae esto?

– Que no hay horizonte de vida en un porcentaje importante de la población. Hay un mal vivir en el país. A la gente la quema la cabeza estar hacinada en su casa, tener problemas en su trabajo y viajar mal. Todo esto genera violencia.

– Pero ninguno de estos tres problemas se soluciona rápido, ¿qué puede hacer el Estado de manera inmediata?

– La inflación complica mucho la vida. A nadie le queda claro cuanta plata hace falta para llegar a fin de mes y qué se compra con $100. Además, la inflación se aceleró.

– ¿Y desde las políticas sociales qué margen hay?

– El Gobierno resolvió bien los problemas como el hambre o atención inmediata con más transferencias y está bien. Pero ahora estamos frente a reformas de segunda generación y no alcanza con sólo gastar más dinero.

jueves, 12 de diciembre de 2013

“La violencia ya estaba presente en la sociedad”

Publicado en El Intransigente el día miércoles 11 de diciembre de 2013


BUENOS AIRES.- Una huelga de la policía de Córdoba por demandas salariales desató una ola de saqueos que, a medida que las otras policías provinciales se fueron plegando a la medida y abandonaron la calle, se dispersó por la mayoría de las provincias. El saldo: muertos, decenas de heridos y cuantiosas pérdidas económicas a nivel nacional. Los desafíos del gobierno presente y futuro para canalizar los reclamos de un amplio sector de la sociedad que se siente desamparada y que, según Arroyo, sufre un “desenganche institucional”.


                                                     



¿Cómo se llegó a esta situación?

Daniel Arroyo: Me parece que la situación social se ha ido complicando mucho en los últimos cuatro años, no por el lado del hambre, sino por el lado del mal vivir y una vida cotidiana complicada. Eso se refleja en problemas de hacinamiento, en problemas de trabajo, informalidad económica y en problemas para movilizarse en los grandes centros urbanos. Todo eso genera violencia cotidiana, dentro del hogar, contra los docentes, en la guardia de un hospital o en el partido de fútbol de la canchita de la esquina donde suelen terminar a los tiros. Ese proceso de violencia cotidiana de mal vivir se ha podido ver en el caso de los saqueos, corriéndose la policía y en un contexto de fin de año. Es decir, refleja una forma de vida cotidiana difícil que, además, se le agregó en los últimos tiempos una fuerte inflación –que complica en mayor medida a todos aquellos que hacen changas- y la posibilidad de fácil acceso a las drogas y a las armas. Todo ese caldo de cultivo explotó aquí, que si bien no era previsible, se podía percibir en el mal vivir cotidiano.

 

EI: Más allá del condimento de la huelga policial, ¿Qué pasó con los principios básicos de convivencia de una sociedad, donde se roban hasta entre los mismos vecinos?

DA: Creo que las personas tienen una cabeza disociada. En la Argentina, los adultos y los jóvenes tienen muchos valores y tienen en claro que está bien y que está mal. Pero lo que sienten es que están más desamparados, que tienen que arreglárselas siempre por su cuenta y que, aún cuando saben que está bien y que está mal, si no manotea uno lo hará el que tienen al lado. Y en esa mecánica se terminan justificando a ellos mismos. No creo que falten valores, sino que es un problema de desenganche institucional. El primer momento de discusión entre Córdoba y el Gobierno Nacional -donde empezaron los saqueos luego de la huelga policial-, cuando se peleaban para saber si correspondía mandar gendarmes o si la provincia lo debería haber pedido, el ciudadano lo lee como diciendo “acá estamos solos”, y si “yo no aprovecho esta situación, lo hará el otro”. Pero la misma persona que ayer fue a saquear, dentro de diez días va a hacer la cola y va a comprar en ese comercio y tendrá de nuevo intercambio con el comerciante. No creo que no tenga valores, sino que no hay una correlación entre los que hacen las cosas bien y el resultado. El pibe que engancha un laburito, vuelve al barrio y ve que gana menos que el que vende droga. Hay una base de valores en la Argentina, y eso nos da una oportunidad si cortamos la venta de droga en los barrios y si hacemos un cambio profundo para reconstruir el tejido social.

EI: La “Década Ganada” logró bajar los índices de pobreza, ¿pero cómo se explica entonces esta situación de desborde nacional?

DA: Hay problemas sociales de primera generación que son los relacionados al hambre y a la subsistencia, y también hay de segunda generación, que tienen que ver con el trabajo, con la informalidad económica, con las adicciones, la falta de crédito y la violencia cotidiana. Hay un error de diagnóstico por parte del gobierno, que hizo mucho para mejorar los problemas de primera generación. Aumentó los recursos de política social, objetivamente transfiere dinero permanentemente y hay más personas con planes sociales. Pero las demandas sociales hoy no tienen que ver con tener un ingreso básico para alimentarse, sino con toda otra dimensión de vida cotidiana complicada que no se está teniendo en cuenta. Efectivamente, el corrimiento de la policía da lugar a estos hechos, pero lo que hizo fue desvelar una situación que está presente de violencia cotidiana. En la Argentina estamos viviendo un proceso de implosión social, de violencia poco visible que se da mayoritariamente en los hogares. Pero se transforma en explosión social cuando hay algo que se corre, y en este caso fue la policía. No estamos en 2001, pero tampoco estamos dando respuesta a los problemas cotidianos y la gente tampoco ve un horizonte donde aferrarse. Si no hubiera habido la huelga policial el problema hubiera seguido presente, pero ahora se hizo visible un fenómeno que no estábamos acostumbrados a ver.

EI: ¿Cree que está manejando bien el gobierno este conflicto?

DA: El golpe electoral le permitió al gobierno ver problemas que no estaba teniendo en cuenta. Hizo cambios positivos hacia adentro, porque parte del problema del gobierno era que le faltara alguien que administrara el poder. Tomó una decisión y estoy convencido que el Jefe de Gabinete es un hombre muy preparado y con capacidad para afrontar esta situación. Pero este es un momento para que todos ayudemos a calmar y tranquilizar la situación. Pero cuando esto pase, rápidamente tenemos que pensar en serio tres políticas de estado fundamentales que sean estratégicas para los próximos años. Tenemos que lograr que todos los jóvenes terminen el secundario, necesitamos generar el derecho del primer empleo y generar una unidad que corte con la venta de drogas en los barrios. Con tres grandes acciones en las que toda la dirigencia esté de acuerdo, estaremos, en parte, empezando a caminar en la dirección correcta.

EI: Los cortes de ruta empezaron como una modalidad de protesta y hoy cualquiera corta una calle por cualquier tipo de pedido. ¿Puede marcar una tendencia esta huelga policial a la hora de discutir salarios?. ¿Cómo cree que serán las próximas paritarias teniendo en cuenta que la policía bonaerense logró un aumento del 100% con esta medida?

DA: Esto va a marcar una tendencia a futuro si no hay una urgente política de reducción de la inflación. Si llegamos a marzo y está claro que no hay nada que atenúe los índices de inflación vamos a tener un montón de gente reclamando por un aumento del 30% mínimo. La Argentina está quebrada en cuatro: en la primera están los pobres que tienen lo mínimo. En la segunda están los vulnerables, que tienen changas pero no trabajo formal y son los más golpeados por la inflación. Está la Argentina de la clase media y la clase alta. La inflación está quebrando al sector informal. Tenemos unos meses para evitar que esto se multiplique en términos de demanda salarial. Pero esto requiere una decisión y un plan económico que de certezas para los próximos dos años en materia económica. (Redacción )