lunes, 26 de enero de 2015

Daniel Arroyo escribe en La Nación sobre la muerte de el fiscal Nisman y la necesidad de reformar el servicio de inteligencia



Quiénes espían y para qué lo hacen

Por   | Para LA NACION
El fiscal Alberto Nisman, que sigue la causa por el más brutal atentado terrorista que ha vivido el país, presenta un conjunto de pruebas contra el Gobierno, llama a indagatoria a la Presidenta, su canciller y a personas muy vinculadas al Poder Ejecutivo y, un día antes de su presentación en el Congreso, aparece con un tiro en la cabeza. Éstos son los hechos objetivos y son de tal nivel de gravedad institucional que generaron la mayor conmoción social de la Argentina reciente.
Las lecturas sobre cómo se produjo la muerte, a quién favorece y a quién no, cuál es el grado real de consistencia que tienen las pruebas del fiscal y cómo se lleva adelante la investigación sobre la muerte entran ya en el terreno de la opinión. Cada uno puede tener sus hipótesis (yo tengo las mías) en torno a si se trató de un suicidio, un suicidio inducido o un homicidio.
Todas serán válidas y cada uno seguirá con su impresión, a menos que tengamos una investigación profesional y transparente como casi nunca ha sucedido en la historia argentina.
No es mi intención sumar conjeturas, teorizar o hacer análisis en el aire porque no conozco la causa y la sigo por la información que dan los medios de comunicación. Pero sí creo que este hecho abre una cuestión central para nuestra democracia: necesitamos saber, con claridad, qué hacen los servicios de inteligencia y cuál es el rol que en eso tienen hoy el Ejército y las Fuerzas Armadas. En definitiva, necesitamos saber quiénes espían, para qué, para quiénes y qué hacen con esa información.
No sólo necesitamos saber, necesitamos reformar por completo toda la estructura de los servicios de inteligencia, las escuchas y el espionaje en nuestro país si queremos que nuestra democracia, que ya tiene más de 30 años, garantice realmente el respeto a los derechos y la libertad de las personas.
No es una cuestión instrumental, no es una discusión sobre cómo se asignan los recursos o cómo se organiza una política pública; es una cuestión de fondo que lleva a determinar cuáles son los límites que no se pueden pasar en nuestro país.
No deberían ser los Stiusso, los Pocino, los Milani o los que eventualmente estén en el comando de la ex SIDE los que definan esos límites, los que definan qué características y qué condiciones tiene la vida democrática en nuestro país.
La institucionalidad argentina y la calidad democrática son responsabilidad de los partidos políticos, la Justicia, los actores sociales y los acuerdos que entre todos podamos construir.
Si no lo hacemos rápido, se va a reforzar la creencia generalizada de que aquí le va mejor al que va por la banquina, que nunca quedan claras las cosas, que los que tienen poder siempre "zafan" y que hay una institucionalidad y reglas paralelas que dejan afuera al que trabaja y se esfuerza día tras día.
Ya logramos, en los años 80, un primer acuerdo básico: sólo se accede al gobierno a través de los votos, no hay ninguna chance de hacerlo de otro modo. Con muchas idas y venidas, logramos sostener esa regla de oro y, salvo rarísimas excepciones, todos entienden que ahí hay un límite.
Nos toca ahora, en el inicio del siglo XXI, definir un segundo acuerdo: la red de inteligencia y todo lo que gira a su alrededor sólo debe ser usada para hacer seguimiento y evitar conflictos externos; no es un mecanismo para que quienes detenten el poder accedan a información privada y privilegiada sobre los 40 millones de argentinos. Dicho en términos más vulgares: nadie debería tentarse con jugar a controlar la vida de los otros.
El autor fue viceministro de Desarrollo Social de la Nación.

miércoles, 21 de enero de 2015

Daniel Arroyo opina sobre la situación de los jóvenes en diario La Nación


Sociedad

Vulnerables: adolescentes que crecen a la intemperie

El asesinato de Lola Chomnalez, sumado a una lista que no deja de crecer, mostró una cara del desamparo en el que viven muchos adolescentes, que son hoy víctimas de delitos, de violencia y del negocio narco, pero también del desempleo, el trabajo precario, el embarazo precoz y la desatención adulta. Cómo es una sociedad que no protege su futuro
Por   | Para LA NACION
 
Foto: Martín Balcalá
Seis por día. Seis. Uno cada cuatro horas, en una clepsidra siniestra que sólo deja caer cuerpos jóvenes. La mitad muere en accidentes, y los otros a causa de agresiones, según consigna el Ministerio de Salud. Tienen, apenas, entre 15 y 24 años. La edad de expandirse, abrirse y florecer. Pero también el tiempo oscuro de los más terribles accidentes del alma, del encuentro con todo eso que habita más allá de territorio conocido de la niñez. Lástima que al verlos tan hermosos, tan ellos, tan invencibles, los adultos solemos terminar creyendo que realmente lo pueden todo. Y no. Son cualquier cosa menos fuertes.
El asesinato de Lola Chomnalez, hace unos quince días -que se suma a muchos otros casos recientes (de Candela a Melina, de Araceli a Ángeles)- dejó en dramática evidencia el estado de desamparo en el que viven muchos adole escentes y jóvenes en la Argentina. No sólo son víctimas de delitos y de violencia intrafamiliar con más frecuencia, y están mucho más expuestos al negocio de la droga y a los embarazos tempranos, sino que también tienen empleos precarios y están desempleados en mucha mayor proporción que los adultos. ¿Qué dice este estado de intemperie de una sociedad que desatiende a los que se preparan para ser su futuro?
Ellos salen, todos a la vez, de los hogares más diversos, de historias muy distintas. Y una vez en la calle descubren que el mundo es una cosa fascinante y horrenda, todo al mismo tiempo. Algunos, para animársele, toman. Mucho, y cada vez más temprano. Hoy, la edad de inicio en el alcohol cayó a los 13 años, y la mitad de los alumnos secundarios dice haber bebido en el último mes. Los datos son de una encuesta nacional organizada por la Sedronar, que acercó otro resultado inquietante: en una década, de 2001 a 2011, y en un clima social cuasi barilochense en el que divertirse y emborracharse se volvieron sinónimos, el consumo creció 113%.
"Yo los veo todos los fines de semana por acá, cuando salen del boliche. Y son un peligro porque si no venís atento, los pisás. Fijate ahí, esa piba. ¿La ves?", pregunta el taxista que circula en plena madrugada de viernes en el aura de Aeroparque. Y cómo no verla: la chica, subida a unas plataformas imposibles, embutida en un short de lentejuelas, camina a los tumbos por la avenida Obligado. Ni con maquillaje da más de 15 años. Sus amigas la corren, la paran, la abrazan. Se ríen. Y algo en la escena -mejor dicho: toda la escena- se vuelve irreal. El amanecer, el mareo y esa media docena de chicas flacas como hilos caminando a lo zombi en una avenida temible. ¿Las ven? ¿Alguien las ve? Porque a veces sólo se notan cuando ya es demasiado tarde. Cuando pasan a formar parte de la lista siniestra de 21 adolescentes asesinadas por año en el país, según datos de la ONG La Casa del Encuentro. O cuando se convierten -ellas y ellos, porque la fragilidad no entiende de género ni de nada- en el 25% de quienes se quitan la vida. La intemperie también es esto: que, según datos de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), uno de cada cuatro suicidas argentinos no tiene ni 20 años.

TOMARSE LA VIDA

Si bien el caso de Lola Chomnalez acaparó la atención de los medios, la cuenta es otra. Y dice que seis días antes de su desaparición en Valizas se esfumó otra chica de 13 en Mar de Ajó, y otra más de 14 en Merlo, y otra más de 14 el día de Navidad, en Azul. Las hubo antes y después de Lola, sólo que sin tanto tachún mediático y hermanadas en la misma condición de blancos móviles.
Según explica Sergio Balardini, experto en juventud de Flacso, "si hoy la juventud está, como se dice, «en crisis», o si hay una crisis o varias, son de la sociedad en tanto tal y luego se refleja en las generaciones más jóvenes. Por caso, los adultos no parecen tener un norte claro. Hay una mayor horizontalidad del vínculo y han pasado del verticalismo autoritario a una horizontalidad indiferenciada a la que le cuesta construir autoridad legítima (y necesaria). Porque las funciones asociadas a los roles adultos son diferentes (proyección, provisión, protección, transmisión), y deben poder inscribirse y sostenerse", precisa.
Sin embargo, aquí estamos. Con mamás separadas que se cruzan en el boliche con sus hijas adolescentes, papás que disputan a brazo partido el mando de la Play y, al mismo tiempo, chicos y chicas engañosamente "grandes". "Los vemos con esos cuerpos enormes sin recordar que tienen cabeza y corazón de chicos", apunta Laura Orsi, de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA). "Son seres con todas las fragilidades del crecimiento, a los que tendemos a ver como adultos. Por ejemplo: hoy las «previas» se organizan en las casas porque para muchos papás «es mejor que tomen acá en lugar de salir a emborracharse por ahí». Pero eso es aplicar la teoría del mal menor, en vez de actuar como adultos y pensar que un chico no tiene que tomar en ningún lado", recalca.
Pero ahí afuera está el mundo, y sus terrores, y también ahí (a la mano, más fácil de conseguir que el agua) el trago del valor. Y del extravío, como descubrió Martina, de 16, el día en que su mejor amigo terminó internado. "Ella nunca se interesó por tomar, pero después de haber visto esto creo que le quedó claro que la «jodita» esa de emborracharse puede terminar muy mal", comenta su mamá. Pero a menudo no es el alcohol en sí mismo el problema, sino todo lo que arrasa a su paso. "¿Y qué querés, si me tomé como quince fernets?", fue como "justificó" un joven el desastre que lo tuvo por protagonista y que terminó en el asesinato de una remisera de 71 años. Desde la Asociación de Víctimas de Violación (Avivi), también emparentan el "tomar hasta morir" con la explosión de pedidos de auxilio de cada fin de semana. "Los viernes y sábados se concentra el 80% de las llamadas pidiendo ayuda o asistencia por violaciones. En su mayoría, las víctimas son chicas violentadas sexualmente en fiestas y por grupos de varones", precisó Andrés Bonicalzi, el abogado de la organización.

TEOREMA DE LA FRAGILIDAD

A Martín, de 17 años, lo asaltaron hace dos semanas en pleno centro de Caballito, cuando paseaba con dos amigos. Un hombre macizo lo inmovilizó con una llave de judo y obligó a todos a entregar sus celulares, y cincuenta pesos. A Juliana, de 16, le robaron en Calzada y del más sutil de los modos: la dejaron sin futuro ni educación. Ahí está todavía, en su casa, cuidando a sus hermanitos más chicos y a Alma, su beba de cinco meses, para que su madre pueda salir a trabajar por horas y traer la comida para los cinco.
Juliana es lo que la estadística entiende por "ni-ni" (ni trabaja ni estudia), pero eso no significa que no haga nada ni -según "Inclusión de los jóvenes en la provincia de Buenos Aires", un informe del Cippec- que sea la única en esa situación. Siete de cada diez "ni-ni" bonaerenses son mujeres, madres (41%) y pobres (62%). ¿Qué significa esto? Que -más allá de que los jóvenes saqueados de futuro sean multitud- las respuestas generadas desde el Estado son insuficientes por no ver el fenómeno en toda su complejidad.
En el caso de Juliana, más allá de una beca para poder estudiar, necesitaría alguien que cuide de los tres chicos mientras ella va a la escuela. Y eso sólo para comenzar porque, como bien explica Daniel Arroyo, ex ministro de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires, "faltan guarderías y lugares de cuidado, pero también quien quiera contratar a estas chicas que están fuera de todo. Pensemos que el momento de sociabilidad lo da la escuela, que con sus horarios y exigencias instala un método que luego se traslada al trabajo, a la pareja, a la vida. Los jóvenes excluidos carecen de eso y ése es el problema principal. Hay que reconstruir un método que antes aportaban la familia y la escuela, porque ya estamos en la cuarta generación que no trabaja y eso ya cierra un ciclo. Los pibes que hoy no tienen empleo y que no vieron trabajar ni a padres ni a abuelos, ya tienen hijos. Y ya ni siquiera tienen recuerdo familiar de algo mejor. Se ha perdido la idea de cómo eran las cosas cuando iban bien. Y eso, para la sociedad, es gravísimo", alerta.
Y eso por no mencionar muchas otras situaciones que deben enfrentar los jóvenes aun cuando no sean "ni-ni". Por ejemplo, el informe del Cippec revela que 35% de ellos son pobres, que conseguir trabajo les cuesta más que a los adultos, que cuando consiguen trabajo suele ser una changa (52% de ellos tiene un empleo informal) y que muchas veces ni trabajando logran salir de pobres, porque 1 de cada 4 cobra un salario inferior al mínimo. Evidentemente, la intemperie a la que están sometidos los Sub 29 va mucho más allá de los accidentes, el suicidio y los consumos problemáticos, y desborda sobre territorios tan centrales como la educación (según datos de la Unesco, sólo el 44% de los chicos completa el secundario en tiempo y forma), el trabajo, el acceso a la vivienda y, claro, la sexualidad.
Juliana también sabe de eso: fue mamá a los 16 en un país en que cada día nacen 322 bebés de mamás menores de edad. Niñas a cargo de niños, algo que pone entre paréntesis no sólo el futuro personal de cada una de ellas y sus hijos, sino que también abre dudas acerca de nuestro destino como país. Porque, como bien se señala el documento antes citado, "los jóvenes constituyen uno de los principales activos de nuestra sociedad. Serán ellos, los adultos del mañana, quienes sostendrán (no sólo económicamente) nuestro futuro. La forma en la que los jóvenes se conviertan en adultos determinará en gran parte las características que ese futuro tendrá".

PROFUNDAMENTE SUPERFICIAL

-No entiendo.
-Ay, doctor, es fácil: usted me hace la lipo de caderas y de panza a mí. Y con lo que saca de ahí, le rellena el busto a ella, que se quiere hacer las lolas. ¿Entiende?
La mujer sonreía y parpadeaba azul. El hombre -un reconocido cirujano plástico, con años de profesión- sencillamente no podía creer lo que le estaba pasando. Pero ésa es, de todas, la anécdota que mejor recuerda porque en ese absurdo "2 x 1" que le planteaba aquella mujer de 50 años había también toda una mirada sobre su propia hija, sobre cómo "debía ser" ese cuerpo de quinceañera y hasta sobre la relación que las unía. "Parecían dos amigas buscando operarse juntas. Le expliqué a la mujer que el cuerpo de su hija estaba en pleno cambio, pero que, además, una operación como ésa sencillamente no existía. Se fue enojada", recuerda hoy el doctor.
Sin embargo, en estricto off, muchos colegas suyos reconocen que esa situación de madres e hijas yendo a ver al plástico como quien sale de compras de infrecuente no tiene nada. Nadie quiere envejecer, pero es más que eso: nadie parece querer, tampoco, ocupar el lugar de los adultos. Nadie quiere ser quien marque el límite, el ordenamiento, el "hasta acá". Para Graciela Moreschi, psiquiatra y autora de Adolescentes eternos (Paidós), "todo está invertido. Desde hace tiempo, la juventud está y ocupa un lugar de poder. Se ha instalado una «paidocracia» y una de sus consecuencias es que los chicos crecen absolutamente desprotegidos, porque no tienen techo ni límites. Los padres creen que «se las saben todas» y les atribuyen una madurez que no tienen. Así, muchos se ven «obligados» a tener una vida sexual para la que no están preparados ni desean realmente, pero que responde a la estimulación erótica a la que son permanentemente sometidos".
"El 31 de diciembre, en la plaza de Tandil, avanzaron quince contra uno de quince años. Lo acuchillaron, lo mandaron al hospital. Eso es lo que más me preocupa: la violencia vuelta moda, una violencia entre pares que no tiene que ver con lo delincuencial, sino con lo tribal: te pegamos porque sos «cheto», te damos una paliza porque sos «negro». El alcohol y las drogas tienen, creo, mucho que ver con estas explosiones donde se pierde cualquier límite, donde nadie le dice a nadie que pare", dice Ivy Cángaro, madre de Camilo, de 17 años, quien justamente se mudó a esa ciudad en parte para escapar de la violencia porteña.
Según los especialistas, en cada gesto adolescente hay un mensaje cifrado. Algo así como un código secreto en donde suele viajar un pedido vestido de paliza, de borrachera, de tajos en la piel, de coma etílico. Alcanza con hablar con los médicos de cualquier guardia para saber que los casos se repiten y ya han dejado, por eso mismo, de ser "noticia". Pero si las "previas" arrancan en las casas, sin que ningún adulto venga a incordiar con preguntas, ¿a qué tanto asombro? Si en uno de los colegios más prestigiosos de Buenos Aires se organizan "fiestas de la pepa" -pepa es como se le llama a las pastillas psicotrópicas- y hasta se las promociona mediante grupos de Facebook, ¿de qué nos sorprendemos? Los chicos -carne de cañón de los asaltos, de "la jarra loca", de las mil y una formas de la soledad- salen en taparrabos a un mundo que pincha. Y nadie (ni los adultos ni el Estado) está ahí para acercarles herramientas ni para oficiar de escudo. Van, como las chicas de la Costanera, solas y haciendo eses en plena madrugada. Demasiado grandes para ser chicos. Demasiado chicos para ser grandes..

martes, 30 de diciembre de 2014

Daniel Arroyo en AM 910

http://www.agrositio.com/canal_agrositio/laredrural.asp?id=163025 Daniel Arroyo fue entrevistado el pasado sábado en AM 910 por Marcos López Arriazu y Ricardo Bindi sobre la situación del último año. El ex ministro de desarrollo social opina que la situación social del último año fue de empeoramiento y quiebre social. “Es un año donde se cerrando 400.000 cuentas sueldo, es decir que muchas personas han perdido el empleo y es un año dónde se registra una reducción en las obras de construcción que dan empleo a tantos argentinos”. Daniel Arroyo remarcó que actualmente el índice de pobreza es del 27%, esto implica que uno de cada cuatro argentinos no tienen lo mínimo, mientras que el 34% de los argentinos no tiene empleo formal por ende no tiene vacaciones, aguinaldo, obra social. Agravado por la existencia de un millón y medio de jóvenes que no estudian ni trabajan. Esta es la foto de la argentina actual que en los últimos años se ha ido complicando, por la devualuación, por la inflación y por la incapacidad del estado de generar empleo. Arroyo planteó la necesidad de encarar políticas sociales de segunda generación. “Hoy en día los planes sociales son básicamente una transferencia de dinero pero están desenganchados del trabajo, la educación , o el problema de las adicciones”. Para revertir esta situación plantea la creación del derecho al primer empleo y un sistema dual en la secundaria que cuente con pasantías. Esto permitiría a los jóvenes a insertarse en el mercado de trabajo, achicar la deserción escolar y empalmar planes sociales con trabajo. Algo muy importante para él, es masificar los créditos para fomentar el desarrollo y la expansión y reconstituir la actividad económica creando un fondo de créditos. Arroyo afirmó que la tendencia respecto a la realidad social argentina puede cambiarse en los próximos cinco años, fomentando el trabajo y la educación, dándole herramientas a las personas y no simplemente una transferencia de dinero.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Charla-debate en CGT Zona Norte

Daniel Arroyo participó de una charla-debate en la CGT zona norte junto al economista  Alvaro Orsatti,el asesor legal de la CGT Nacional Juan Manuel Martinez Chas y el titular de la CGT de Zona Norte Federico Sánchez
La charla debate se realizó en la sede de la CGT opositora de Zona Norte, ubicada en la avenida Presidente Perón 3422, en Victoria.

Arroyo señaló que “básicamente hay tres deudas fundamentales en las que la Argentina tiene que trabajar: la primera es un 27% de pobreza que hace que un conjunto muy grande de personas no cuenten con los servicios básicos, agua, cloacas, viven mas parecido al siglo XIX que al actual; luego hay un 34% de trabajo informal que pone al trabajador en un lugar de desatención muy fuerte porque no cuenta con obra social, aportes jubilatorios y malos contratos laborales; la tercer deuda son los jóvenes que no trabajan ni estudian, 1 millón y medio de jóvenes excluidos”.
Por otro lado apuntó: “El empleo en negro sube porque existe un modelo productivo focalizado en la actividad primaria que no genera el empleo que se necesita. Se debe encauzar el modelo hacia la industrialización, poner el esfuerzo en pensar una industria metalmecánica, cadenas textiles y de construcción. Por otro lado vemos que hay evasión en las grandes empresas para registrar nuevos trabajadores, eso se debe regular. Por último no hay políticas para el que emprende, el famoso cuentapropista no tiene incentivos a la registración lo que muestra una incapacidad por parte del gobierno”.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Daniel Arroyo en CGT zona Norte

Daniel Arroyo estará participando el día de mañana, jueves 18 de diciembre de una charla-debate sobre "La deuda social en Argentina"  en la sede de la CGT zona Norte: Av. Pre Perón 3422

lunes, 15 de diciembre de 2014

Daniel Arroyo en " Salud, actualidad y política"

El pasado sábado 13 de diciembre Daniel Arroyo participó del programa "Salud, actualidad y política" conducido por Martin Jacobi.




El ex vice ministro de desarrollo social de la Nación habló de la grave situación de la provincia de Buenos Aires, la cual se encuentra quebrada,  y planteó la necesidad de pensar un cambio en la estructura de cooparticipación.

Con respecto a las políticas sociales encaradas por el actual gobierno nacional, Daniel Arroyo considera que el Estado vuelca más dinero que años atrás en políticas sociales pero hay una necesidad urgente de encarar políticas sociales de segunda generación que implican no sólo una transferencia de dinero sino también un acompañamiento para poder insertar ya sea en el empleo, ya sea en la educación a las personas que se encuentran por fuera del mercado del trabajo y/o del sistema educativo a partir de la elaboración de una red de tutores que acompañen a las familias y visiten los barrios.

Arroyo planteó que no hay que desarmar la base que hasta ahora construyó el kirchnerismo, por el contrario hay que empezar a construir desde lo que está hecho. Hoy tenemos un 27% de pobreza, un 34% de trabajo informal y un millón y medio de jóvenes que no estudian ni trabajan. El Indec marca la desocupación en un 7%, pero la desocupación real en Argentina es más del doble de lo que marca el Indec, la presión impositiva es insoportable.

"Para comenzar, hay que crear el derecho al primer empleo generando una deducción impositiva a las empresas que empleen jóvenes para lograr una primera integración".Daniel Arroyó afirmó la necesidad de constituir en ley la asignación universal por hijo, ya que es una política fundamental de cara a los próximos 20 años y no puede depender de un presidente de turno. También trato la importancia de fortalecer las cooperativas como generadoras de empleo."Queremos empalmar planes sociales y trabajo, también queremos crear un mecanismo de crédito y replantear el sistema educativo a partir de un sistema dual que les permita a los jóvenes realizar pasantías.

Arroyo planteó que todo esto es inaplicable si no se corta la venta de droga, para lo cual plantea la creación de una fuerza de seguridad especial para combatirla e incluir a los adictos en redes de tutores y acompañamiento.








miércoles, 10 de diciembre de 2014

Daniel Arroyo en Necochea

El pasado 5 de diciembre, Daniel Arroyo participó de una charla en la localidad de Necochea junto a Manuel López, candidato a intendente por el Frente Renovador, Cristina Biar y Miguel Peirano sobre "Políticas sociales y los nuevos desafíos de la economía en Necochea y la región".



En la charla, Daniel Arroyo realizó un panorama sobre el escenario social que hoy se vive en el país y consideró que “la situación empeoró en la Argentina, tenemos un 27% de pobreza, tenemos 34% de trabajo informal y uno de cuatro no tiene recibo de sueldo y un millón y medio de jóvenes que no estudian ni trabajan. Ahí está el problema social central. A ese problema se le agrava la inflación, y el avance de la droga y que el que vende droga gana más que el que trabaja. Ese es un grave problema”.


Asimismo, dejó en claro que “aquí estamos todos juntos trabajando. No sólo se trata de sacar fotos, sino de plantear propuestas. Queremos crear el derecho al primer empleo, toda empresa que tome a un joven durante los dos primeros años tenga el 75% del sueldo cubierto y con esto, lograr que en la Argentina todo joven tenga una primera experiencia laboral”. Y agregó la importancia de cambiar el sistema educativo; “Queremos cambiar la escuela secundaria, ir al sistema dual para que un chico pueda a la vez hacer pasantía y se vaya integrando. Esto es fundamental, ya que en la actualidad tenemos un 40% de deserción estudiantil”, resaltó Arroyo.

martes, 9 de diciembre de 2014

Los jóvenes y el empleo

Daniel Arroyo y Marcela Durrieu dieron una conferencia sobre los jóvenes y el empleo

Marcela Durrieu, Presidenta del bloque de concejales del Frente Renovador en San Isidro, y Daniel Arroyo, asesor del Frente Renovador en materia de políticas sociales, brindaron una conferencia sobre la relación entre los jóvenes, el empleo y los municipios, en una amena reunión que contó con la asistencia de cientos de vecinos. 
DSC03474Daniel Arroyo afirmó que “en la Argentina hay 1 millón y medio de jóvenes que no trabajan ni estudian. En este aspecto  estamos igual que hace 10 años, no han habido avances significativos a pesar de la enorme cantidad de recursos con que contó el Estado”.
Durrieu, por su parte, opinó que “no hubo ni inclusión social ni inserción laboral para miles de jóvenes. Hasta que no repensemos la manera de gobernar los municipios, va a ser muy difícil revertir esas situaciones. Los intendentes se tienen que transformar en jefes de gobierno, tienen que asumir la iniciativa en una serie de temas que antes eran competencia exclusiva de los gobiernos provinciales o nacionales”.
“La informalidad económica es lo más habitual entre los jóvenes y eso les impide acceder al crédito. Por otro lado, hay jóvenes que no han visto trabajar ni a sus padres ni a sus abuelos. A esto se suman el crecimiento de la venta de drogas en los barrios.  Es decir, hay situaciones estructurales que ponen a los jóvenes en una situación de vulnerabilidad respecto al mundo laboral”, concluyó Arroyo.
Acompañaron la presentación Raúl Mazzeo, Presidente del bloque de concejales del Frente Renovador en Tres de Febrero; Jorge Laviuzza, concejal del Frente Renovador en Morón;  el ex concejal de Esteban Echeverría,  Fernando Sousa; Cristian Grosso, coordinador de la Juventud del Frente Renovador, la Directora General de Trabajo, Empleo y Capacitación Laboral de Tigre Carolina Murúa y Luis Rivas, uno de los referentes de Convocación por San Isidro.
URL: http://bairesparatodos.com/?p=162835

viernes, 5 de diciembre de 2014

Daniel Arroyo en Periodista 360

El pasado 04 de diciembre, Daniel Arroyo participó del programa "Peridista 360" conducido por Fernando Carnota en Canal Metro.







El ex ministro de desarrollo social realizó un análisis del declinamiento en los últimos años de la situación social argentina. Indentificó  las grandes problemáticas como  el 27% de pobreza que implica que una de cada cuatro personas no pueda acceder a los servicios básicos y el trabajo informal que hoy en día está en un 34% del total, e implica que uno de cada tres trabajadores no tenga recibo de sueldo, obra social, jubilación, vacaciones y sea afectado gravemente por la inestabilidad que genera la inflación del 40%. Abordó también la problemática de los jóvenes que no estudian ni trabajan y el grave aumento del narcotráfico.

Propuso un sistema dual en la secundaria, con pasantías que permitan a los jóvenes acceder al 1° empleo; también planteó crear una fuerza de seguridad para combatir el narcotráfico y cortar con la venta de drogas en los barrios acompañando con un  sistema de contención para los jóvenes con adicciones que los ayude a insertarse en el mercado de trabajo y en el sistema educativo.

Daniel Arroyo afirmó que el gobierno ha realizado una mala lectura de las problemáticas sociales y que ha llevado a cabo políticas sociales de 1° generación, las cuales implican una transferencia directa del dinero del Estado. Estas fueron necesarias para superar los momentos de crisis, pero no son suficientes para cambiar la situación social, sólo sirven a modo de parche.  Arroyo considera urgente la aplicación de políticas sociales de 2° generación que implican, según explicó  vincular, empalmar estas transferencias con el trabajo y con la educación para poder realizar un cambio estructural.




miércoles, 3 de diciembre de 2014

Participación de Daniel Arroyo en Ciclo #Aprendamos en Massa



En la tercera conferencia del ciclo aprendamos en massa el Ex Vice Ministro de Desarrollo Social Daniel Arroyo hizo hincapié en la situación social que vive la Argentina y sus posibles soluciones.
En la mañana del sábado el referente de políticas sociales del Frente Renovador realizo una conferencia en donde hizo hincapié en la situación social que vive el país, que es lo que está haciendo el gobierno nacional respecto a esta problemática y la presentación de 10 propuestas.
El ex vice ministro de la nación destaco en un auditorio con todas las butacas ocupadas. “Los tres principales problemas en el contexto social a resolver son: el 27% de pobreza, el 34,5% de informalidad económica y el millón y medio de jóvenes que no estudian ni trabajan”
En el trascurso de la conferencia que duro más de 45 minutos Arroyo sostuvo “Existe un sector vulnerable que no tiene relación con el estado ni representación gremial, existe un problema de escala con las políticas sociales y es que no alcanzan”
En el final de su presentación hizo hincapié en la presentación de 10 propuestas para poder reducir los 3 problemas que tiene la Argentina respecto al contexto social que van desde el derecho al primer empleo, red de tutores, masificación del crédito y empalme de los planes sociales.
La tercer conferencia del ciclo aprendamos en massa que tiene como objetivo poder recorrer la ciudad desde diferentes temáticas y enfoque conto con la presencia del Sindicalista y Diputado Nacional Héctor Daer que sostuvo “Para todos aquellos que militamos desde un prisma social, Daniel Arroyo no es solamente un referente sino un ejemplo a seguir”.
Este ciclo está organizado por la mesa coordinadora del Frente Renovador local está compuesta por  Alberto Fernández y Claudio Ferreño (Parte), Alberto Iribarne y Eugenio Begue (Renovación), Héctor Daer y Gustavo Blanco (Un grito de corazón), Agustín Amicone y Hugo del Rey (Sindicato del Calzado),Juanky Moreira (Sindicato de Ceramistas),Juan Carlos Saintotte (JUP) Adrián Rois (FUP), Jorge Casabe (Radicales con el Frene Renovador) Marcelo Corti (Sumar CABA), Orlando Novara y Vicente Scodamaglia (Encuentro Renovador), Sebastián Fernández (EPI), Juan Gutierrez (REDEPO), Juan Manazonni y Julio Balbi (Mejor CABA) entre otros.

Daniel Arroyo en Encuentro Anual de Educación de Cáritas


 El día de hoy, Daniel Arroyo participó del Encuentro Anual de Educación de Cáritas Argentina dónde realizó una exposición introductoria a las políticas sociales de 2° generación de cara a los próximos años.
Planteó desafíos, entre los cuales se encuentran resolver el problema de pobreza estructural para lo cuál  argumentó es necesario un plan estratégico de desarrollo.

También planteó la necesidad de integrar a Jóvenes y adolescentes que se encuentran fuera del sistema educativo y del mercado laboral.
Otros factores clave plateados por Daniel Arroyo tienen que
ver con la reducción del trabajo informal y la re estructuración
del sistema de salud.




lunes, 1 de diciembre de 2014

Entrevista a Daniel Arroyo, suplemento IEco Clarín

Daniel Arroyo fue entrevistado por Silvia Naishtat sobre la situación social. Compatimos la nota publicada en el suplemento IEco de Clarín del pasado domingo 30 de noviembre.


Las familias pobres, muy endeudadas

El color del dinero.Las tasas de los préstamos llegan al 150% con cuotas que horadan los ingresos.

“Es un chico pobre pero no un pobre chico”, decía Antonio Berni sobre su personaje Juanito Laguna. En aquellas villas miseria que Berni pintó en los años 60 los chicos pobres eran relativamente sanos, no se resignaban y mantenían alto el espíritu de superación. Hoy viven como pueden, amontonados y sin intimidad. Daniel Arroyo, ex viceministro de Desarrollo Social, sitúa la pobreza en 24%, en 1,2 millones la cantidad de jóvenes que no trabajan ni estudian y en 34% la población precarizada laboralmente. La inflación agudiza las dificultades porque la plata se acaba en un escenario de caída de actividad y sin las changas en la construcción y en la industria textil que ayudaban a la supervivencia en los barrios populares.
La política social de Cristina destina $ 75.000 millones, de los cuales $ 68.000 millones van directo a las personas. “Es una base de arranque importante, a diferencia del 2001 cuando no había nada. El Gobierno les otorgó una mensualidad. No les alcanza pero saben que un día en el mes cobran”, sostiene Arroyo. Para sostenerse muchas familias se han endeudado con créditos a tasas usurarias que promedian el 150% anual.
Arroyo advierte el fenómeno que altera la vida de las poblaciones. “El que vende droga es al que le va mejor. Con el narcotráfico surgió un nuevo actor que expresa la movilidad social en el barrio”, asegura. En el drama de la droga primero fue el aumento de las adicciones, luego el ingreso a esa industria como fuente de recursos y finalmente el control de territorios por parte de los narcos.
-¿Qué se puede hacer?
-Atacar por varios frentes. Crear una fuerza de seguridad especial. Y dar oportunidades. El derecho al primer empleo es clave y se logra con deducciones a empresas. Hay que designar tutores para el proceso de seguimiento por familia. Y brindar créditos baratos para que puedan progresar.